Las piedras en mi maleta

Desde que nací llevo una maleta a cuestas. Debo llevarla por siempre en el camino llamado vida. Ella iba vacía, pero fui recogiendo piedras. Por momentos sentí la maleta ligera, y pensé que se había roto y algunas piedras habían caído.

Esa situación que por momentos pensé superada, pero después de algún tiempo apareció como espina lastimandome sutilmente.

Aquello que quise hacer y mis inseguridades me lo impidieron. La carrera que me hubiera gustado estudiar. El abrazo que no di. Aquel gracias pendiente. El te odio que quisieras borrar. Las palabras que me guarde para mis padres, ex-pareja o a ese amigo. Ese amor que rechacé por aquel que no valió la pena. El te quiero que no salió por miedo.

Al parecer casi siempre son palabras.

Creo que todos llevamos esa maleta, algunas son más pesadas que otras. Me queda claro que algunas piedras podemos sacarlas de esa maleta… Pero de otras, nunca podré deshacerme. Supongo que solo me queda aligerar la carga cuando pueda, y hacer una maleta más fuerte, tal vez me toque remendarla más de una vez, será necesario para las piedras que me falten recoger en el camino.

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Aprendiendo

No es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita.

San Agustín

Estos últimos meses he tenido la oportunidad de participar en un Programa Escolar que forma parte del sistema de salud público de mi país, el mismo esta integrado por diferentes áreas: médicos, tecnólogos médicos, enfermeras, trabajadores social, odontólogos, entre otras. Va enfocado sobre todo a escuelas que se encuentran en áreas de difícil acceso, es esto precisamente lo que lo ha hecho especial para mí, pues como odontóloga debo ir a esas escuelas junto con personal de enfermería a brindar atención a los estudiantes.

Son comunidades muy alejadas, el tiempo aproximado de llegada es de dos horas mínimo, con caminos de tierra, sin señal de móvil, algunos sin luz o sin agua, con transporte escaso. Esta última es la razón por la que acudimos, aunado a la falta de transporte, muchos viven aún más alejados de la escuela, a algunos les toma una hora o más a pie para llegar. Entre mis funciones están: dar charlas sobre técnicas de higiene oral, hacer limpiezas y entregar algunos suplementos de higiene bucal. Pero el enfoque de esta entrada no es nuestro trabajo, si no los aprendizajes que obtenemos de quiénes menos tienen.

Por supuesto, no todo es color de rosa. Muchos de aquellos niños nunca han recibido atención por parte de un odontólogo, por lo tanto, al momento de empezar a atenderlos es muy difícil por el temor que sienten, nos corresponde buscar la manera de ganarnos su confianza lo más rápido posible. A la hora de partida, luego de las actividades, no te quieren dejar ir y de hecho, tú no te quieres ir. La nobleza de aquellos pequeños te invade, son los niños más inocentes, amables y honestos con los que he tenido la oportunidad de trabajar. A pesar de sus carestías que son infinitas, siempre tienen una sonrisa para aquel que llega de afuera, siempre dispuestos a ayudarte a cargar los implementos que llevas, a hacer del espacio que te brindan lo más cómodo posible para facilitarte el trabajo y a regalarte un poquito de lo que la naturaleza les da para que tú lleves a tu hogar.

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Cada uno a su tiempo…

Creo que muchos nos hemos topado en algún momento con este mensaje, originalmente lo leí del Blog de Camilo Acosta, hoy me ha llegado una versión modificada. Me sigue pareciendo genial, creo que muchos nos sentimos identificados, pues quién no se ha sentido perdido alguna vez y estas palabras sí que dan ánimo.

“No pasa nada, así es la vida. Alguien se graduó a los 22 pero consiguió trabajo a los 27, alguien ya tenía un postrado a los 25 pero murió a los 50. Mientras que otro se graduó a los 50 y vivió hasta los 90. Hay alguien que está todavía soltero, mientras que otro que estudió la secundaria con él ya es abuelo. Hay quienes tienen pareja y aman a otra, hay quienes se aman y no son nada. Obama se retiró a los 55 y Trump empezó a los 70.

Todos en este mundo viven de acuerdo a su propio tiempo. Las personas que te rodean pueden parecer ir delante de ti, y algunos parecen ir detrás de ti, pero todos están corriendo su propia carrera en su propio tiempo. No los envidies, están en su vida y tú estás en la tuya. Así que, relájate. No has llegado tarde. No has llegado temprano. Estas justo a tiempo, ni adelantado, ni atrasado. Solo estás, así que VIVE, baila al ritmo de la vida, no te pierdas esa melodía que es la tuya”.


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Del sol

Soy de las luces del sol, de esas personas que se pierden en el amanecer y el atardecer. De esas personas que pensé éramos muchas, pero me dicen que somos pocas, aunque a mí incredulidad le cuesta aceptarlo, es que me resulta difícil pensar que soy de la minoría que no deja pasar la cotidianeidad del sol.

Es que aquel juego de luces no me pasa desapercibido, no importa el lugar, siempre tendrá su gracia. Como dijo Roberto Gervaso,

Cuando un amanecer o un atardecer no nos provocan ninguna emoción significa que el alma está enferma.

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A los dos le doy su significado, al amanecer sé que estoy ahí, con un nuevo día por delante y el atardecer me recuerda que pude terminar ese día, que estoy o voy a casa.

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También soy de la luna, pero de ella les hablo otro día.

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El viejito

Llegó en 1998, no recuerdo en que mes exactamente, yo tenía 10 años, así que debió ser entre mayo y octubre, lo que recuerdo es la felicidad que me embargo aquel día. No era el primero, pero en mi mente es como si lo hubiera sido, ahora que lo pienso, tal vez se debe a que participe en todo el proceso para escogerlo.

Era un Rover 600, color verde botella, en realidad solo verde, le inventamos el color por la igualdad con una botella de cerveza local. En cuanto abrí una de sus puertas, intente romper uno de los forros plástico que cubrían los asientos de cuero color beige, a lo que me detuvo el “no” unísono de mi madre y mi hermana. Aquel forro se mantuvo solo por unos días, con el calor de mi país era imposible tolerarlo ya que terminaba adhiriéndose a la piel, la realidad es que removerlo no mejoro la situación, en los días calurosos aquellas superficies de cuero podían provocar quemaduras de primer grado fácilmente, nunca he entendido porque envían autos con interiores de cuero a países calurosos, o porque personas como mi madre, terminan comprándolos para luego quejarse de tener que esperar para entrar al auto luego de estar unos minutos bajo el sol.

Aquel auto que manejaba mi madre me llevo durante mis últimos años de la escuela primaria, gran parte del colegio secundario y algunas veces a la Universidad; esa gran parte y algunas veces se debió a la llegada de otros autos a la casa. En el recibí mis primeras clases de manejo de parte de mi madre, y debo decir que las últimas, después de casi caer a un lago no tuve más ganas de recibir lecciones de parte de mi madre, seamos honestos “¿Quién enseña a manejar a orillas de un lago?”. Con ese auto también aprendí las lecciones básicas de mecánica, impartidas por mi hermano, aprendí a cambiar llantas, bueno, la teoría, porque nunca logré soltar las tuercas, de hecho sigo sin poder hacerlo, creo que es cuestión de peso, pero de eso hablaremos otro día.

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Personas ¿Cuándo?

A veces son nuestros padres, a veces algún vecino, otras un amigo, en fin; me atrevo a asegurar que casi todos tenemos a nuestro alrededor una persona ¿Cuándo?, y si aún no saben quienes son estas personas a las que me refiero, con lo siguiente sabrán.

¿Cuándo te gradúas? ¿Cuándo tendrás novio? ¿Cuándo te vas a independizar? ¿Cuándo te vas a casar? ¿Cuándo tendrás hijos?

Exacto, ya saben de quienes hablo y de seguro ya se les vino alguna persona a la mente. Siempre me he preguntado por qué estás personas crean esta necesidad a entrometerse en la vida de los demás. Y tengo que decirlo, aparentan disfrutar cuestionarte, y lo peor es que lo hacen con respecto a todos los aspectos de tu vida. Todos estos cuestionamientos hacen de cada encuentro con esa persona una molesta e insoportable tortura, hasta que llega el momento que al notar su presencia saldrás corriendo en su dirección opuesta, para evitar sus molestos ¿Cuándo?

Siempre pensé que  los únicos que tenían derecho a cuestionarme eran mis padres, nadie más tiene el derecho de inmiscuirse en mi vida. Si me toma quince años terminar mi carrera universitaria, es mi problema… y de mis padres, si es que me están manteniendo. El conocer a alguien desde pequeño no te da el derecho de entrometerte en su vida, tu solo ves lo que esa persona te permite ver.

Una vez durante mi carrera universitaria conocí una compañera que llevaba cinco años en una carrera y aún estaba en el tercer año, compañeros que no eran sus allegados se burlaban, sus vecinos la cuestionaban, así como familiares no cercanos. Ninguno de ellos sabían su historia, ella era constantemente acosada por un profesor que siempre lograba reprobarla en alguna materia, para que ella fuera en busca de su “ayuda”. Lo que la llevo a terminar cambiándose de Universidad.

Pero como mencione antes, no es solo referente a los estudios, ES CON TODO. Si no tengo novio, a lo mejor es porque no me ha ido bien con nadie o porque no he encontrado el indicado y a lo mejor lo encuentre a mis cuarenta años. Si no me he casado, tal vez es porque aún no estoy lista para dar ese gran paso o simplemente no quiero hacerlo, y mi deseo es vivir unida a mi pareja porque eso me hace feliz. Si no tengo hijos, a lo mejor es porque tengo alguna condición médica que no me permite tenerlos, pero no eres de mi confianza y por eso no te lo digo.

Si se sienten identificados y creen que pueden ser una persona ¿Cuándo?, por favor PAREN… No hagan que las personas salgan corriendo, huyendo de ustedes cada vez que los vean. Dejen vivir a las personas a su manera y respeten sus decisiones, nunca sabemos lo que realmente ocultan o las situaciones por las que atraviesan, que los hacen vivir de una forma distinta a lo llamado común o ideal. Cada quien es libre y es su decisión vivir de la forma en que mejor lo desee, y dar ciertos pasos cuando realmente se sienta preparado para ello.

Catarsis nocturna

Me considero una persona de alta productividad nocturna, sobre todo a la hora de escribir las entradas para este blog, pues por lo general la inspiración me llega en la noche.

Siempre he tratado de crear un horario para dormir, el que trato de cumplir estando en cama a las 12, pero a menos que mi día haya sido muy agotador, no logro conciliar el sueño. Es en ese momento en que mi mente empieza a recapitular todo el día, lo que hice y lo que no, los pendientes, etc. Pero también pasa que me llegan las ideas para escribir, hay días en que son las 3 de la madrugada, me despierto con esta idea y digo, lo dejaré para mañana, seguiré durmiendo y mañana la desarrollo. Llega el día, busco mi laptop para escribir, y ¿qué creen? No pasa nada, solo queda como eso, una idea, porque no logro encontrar las palabras para aquella iluminación que irrumpió el efecto de morfeo. Igual me pasa que pienso en algo sobre lo que quiero escribir durante el día y por lo general tampoco logro hacerlo, no puedo ir más allá de unas cuantas líneas.

De noche, es algo maravilloso lo que me sucede, siento que entro en catarsis nocturna, mis mejores entradas han nacido mientras el resto del mundo a mi alrededor duerme. Puedo estar profundamente dormida y de repente despierto, ya sea para ir al baño, porque mi perro ladro o cualquier sea el motivo, y en el juego de volver a dormir,  empiezo a desarrollar la idea en mi cabeza. Ahora sé que cuando esto me pasa, tengo que seguir el instinto; me levanto de la cama, saco mi laptop, me pongo los audífonos y empiezo a escribir y escribir, las palabras fluyen sin dificultad alguna, van saliendo de forma tan espontánea que nadie me lo creería. La verdad, es algo gratificante, pues muchas de las entradas están basadas en asuntos personales, que al ser compartidos me hace sentir liberada. Lo que trato de hacer de manera forzada en 3 horas durante el día, en ese período de catarsis lo logro hasta en media hora.

Tal vez es la tranquilidad de la noche y la paz que evoca, lo que me ayuda a desarrollar mi escritura, pero aún estando en las mismas condiciones de soledad y calma durante el día, el resultado no es el mismo. Todos funcionamos de manera diferente y creo que debemos seguir las señales que nos brinda nuestro cuerpo, en vez de tratar de forzarlo para que se habitúe a trabajar como lo hacen los demás, tal vez nuestra fuente de éxito esta en hacer las cosas de manera diferente.