Un día bien, un día mal

Tengo días pensando sobre que escribir, me siento frente al computador y salen ideas, pero ninguna la logro concretar. No quiero atiborrar con artículos relacionados al coronavirus y todas las consecuencias que sabemos que ya ha traído, pues suficiente tenemos con las noticias y las redes sociales, pero la verdad es que se me hace algo difícil, es la realidad que estamos viviendo.

En un principio, no sé si es por ser personal sanitario que me hacía ver todo con calma a pesar del caos que estaba iniciando, trataba de tranquilizar a mi familia, decía: “no nos va a pegar tan duro”, pero con el transcurrir de los días de repente se siente como que perdemos el control, cuando empiezas a ver como se acerca poco a poco este enemigo invisible. Primero, es el conocido de un amigo, luego, es el compañero de trabajo, después, es la madre de una de tus mejores amigas, unos días después, es tu mejor amiga. Te enteras un día que esa persona esta en casa estable y a las horas en cuidados intensivos, eso te hace entrar en incertidumbre, con esta ruleta rusa no tienes la certeza de que va a pasar con cada uno de ellos, no sabes si los volverás a ver, entonces empiezas a cuestionar, te empiezas a preguntar si este enemigo tocará a la puerta de alguno de tus familiares o la tuya propia, quien más de tus seres queridos será golpeado. Lo peor, es el saber que si pasa, no podrás estar a su lado.

Al final te das cuenta que has sufrido por cosas sin sentido, que tal vez esas situaciones del pasado no fueron tan graves. Tu perspectiva hacia algunas cosas cambia, te vienen a la mente nombres que hace tiempo no recordabas, te preguntas cómo estarán, quizá son esos nombres las personas que nos importan. Te reconectas con viejas amistades, lamentas no haber compartido mucho tiempo con ellas, pero también haces algunas nuevas en el tiempo de ocio. Extrañas a otras y ya no piensas en ocultarlo. Empiezas a ponerte en paz y a reconciliarte con el pasado. Valoras lo que tienes, al ver lo que otros están perdiendo. Al final, todo esto nos hace a algunos estar un día bien, un día mal. Toca sacar fuerzas para hacer todo más llevadero, tenemos que cuidarnos, cuidar de los nuestros y tratar de mantener el ánimo.

7-4-2020

Fotografía: @takenbylis


Este pequeñito se sentó allí, por minutos, fijando su mirada, digo yo que a la nada, pero quien sabe. Le he tomado esta foto y me vienen tantos sentimientos al verla, tal vez y es reflejo de mi estado de ánimo, tampoco lo sé.

Y a ustedes, ¿Qué les transmite esta foto?

Marzo

Definitivamente un mes para recordar, nos enseñó que por más seguros que nos lleguemos a sentir existen enemigos silenciosos que pueden cambiar todo en un segundo, nos mostró lo vulnerables que podemos ser y que, las distancias se pueden hacer cortas y las fronteras pueden desaparecer para compartir un mismo sentir. Hemos tenido que alejarnos de nuestras rutinas para crear nuevas, decir un hasta luego a seres queridos, algunos están pasando más tiempo con sus familias, más tiempo del que llegaron a compartir antes, mientras que otros están aprendiendo a  conocerse y compartir con su soledad.

A nivel personal, en un inicio fue un mes de crecimiento profesional, algo que me ha servido en este tiempo de confinamiento para mantenerme ocupada, creo que esto es lo más importante en estos momentos, en mi caso las pausas pueden despertar ansiedad, más ahora que me enviaron a casa, el mantenerme en mi puesto de trabajo había hecho que no me afectará tanto la situación actual, pero los riesgos que me rodean son mayores y pueden ser muy negativos. Pero siempre es importante hacer lo que se pueda, el lugar donde se esta es lo de menos.

El pasado intento abrir viejas heridas que pensé ya estaban cerradas, creo que solo tendré que aceptar y aprender a vivir con la cicatriz. Comprobé que es cierto aquello que dicen que, perdonar también es decir adiós. Eso sí, que bien se siente decir ese adiós y decirlo con paz, sin rencores tras el adiós, sin ese sentimiento de que algo esta incompleto y deseando lo mejor con sinceridad más que por compromiso.  

Empezamos un mes crucial, esperemos que al final hayamos visto la luz y estemos cerca de normalizar nuestras vidas, eso sí, dando todos esos abrazos pospuestos, teniendo todas esas conversaciones pendientes cara a cara y manteniendo presente las lecciones que nos deje esta crisis. Mientras tanto, queda buscar el mejor refugio para poder llevar estos días, en mi caso, charlas con quienes me acompañan, leer, escribir y la música.

¿Cuáles han sido tus refugios en estos días?

30-3-2020

Calzada de Amador, Panamá. Fotografía @takenbylis


Esta fue mi última salida social antes del confinamiento, de esas improvisadas, pero afortunadamente bien aprovechada. De esas en las que pierdes la noción del tiempo, con una buena compañía, con risas que duelen, una caminata frente al mar, en un perfecto día de verano y una brisa refrescante. Definitivamente, digna de repetir.

Tu iniciativa.
Las miradas a distancia.
Los silencios que hablan.
Tus abrazos.
Las llamadas de madrugada.
Que me sostengas de la mano.
Las sonrisas de complicidad.
El karaoke en el auto.
Los secretos que guardamos.
Que aparezcas de sorpresa.
El “te acompaño hasta que termines”.
Las copas de vino.
Los debates nocturnos.
Tu mirada que irrumpe mi concentración.
Tú…

En estos días…

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
Sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías, sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
y nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Y Tú puedes aportar un verso.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puedes ser libre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio del alma.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
No traiciones tus creencias, porque no podemos remar en contra de nosotros mismos:
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros «Poetas Muertos»,
te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «Poetas Vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Walt Whitman