Bendito mar

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Hoy, al ver la felicidad de una joven que estaba frente al mar por primera vez he recordado una  compañera de la Universidad, en un viaje de campo me contó que había conocido el mar aquí en Panamá, en su país para ver el mar tenía que tomar avión a otra provincia y era costoso. Se sorprendió al llegar y ver que no se requiere mucho esfuerzo para encontrarlo, le impactaba lo desinteresados que eramos por el hecho de vivir rodeados de mar. Supongo que pasamos desapercibido aquello que siempre esta ahí.

Al ver la felicidad de esa joven me percaté de lo afortunada que soy de tener el mar tan cerca, solo 10 minutos en auto y allí esta. Durante los meses de confinamiento era lo que más extrañaba, al primer lugar que fui cuando nos devolvieron la libertad. Desde pequeña posiblemente mis mejores recuerdos son con el mar de testigo. Ya verán ustedes que casi todas mis fotos llevan algo de su azul por allí. Es que soy de ese grupo de personas que puede pasar horas de frente sin hacer completamente nada, si de malas voy, de seguro al salir es otra la que ahí va.

El mar significa verano, significa paz, significa música, es fuente de inspiración. El lugar para celebrar y donde creamos momentos. Ya sea en su calma o en su tempestad, el mar tiene ese poder de liberarnos. Solo basta con sentarnos frente a frente luego de uno de esos días para que todo cambie, es que junto a el es fácil aclarar la mente y soltar las penas. Será su profundidad, su inmensidad o tal vez su fuerza lo que le da ese poder de arrastrar nuestros pensamientos. Solo el mar sabe su misterio que nos envuelve, al que siempre quiero volver.

Como diría León Larregui en su canción…
Bendito mar
Que limpias toda la maldad
Retiras toda la ansiedad
Y alivias los sentidos
Me haces convertirme en paz
Me desinfectas la ciudad
Y se me calma el alma.

La mente: nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo

Hace unos días tras publicar una entrada me preguntaron que hacía para manejar la ansiedad, como me dicen, en estos días de encierro la mente nos suele jugar malas pasadas y empiezan las crisis. Para empezar, no soy especialista en el tema, pero lo he vivido, sé lo que se siente, eventos me han desencadenado estas crisis. Lo más importante es que si piensas que es algo que se te puede salir de las manos o simplemente no entiendes qué te sucede, debes buscar ayuda profesional para poder controlarla. Cuando pasé por la primera crisis, tenía 19 años, estaba cursando una carrera que detestaba y quería abandonarla, mis padres por supuesto no lo aceptaban y me exigían demasiado, justo en este período muere mi padre, y allí empezó. Viví el duelo, busque una carrera que sí me gustaba y todo mejoró. Años después, tuve algunos episodios muy ligeros, los cuales con ayuda profesional fueron desapareciendo.

Me preguntaron que sentía cuando me iba a dar una crisis, yo logré empezar a identificar las señales cuando estaban por iniciar los episodios. En mi caso en particular sentía que me faltaba el aire, algo de opresión en el pecho, llegue a sentir que se me adormecían las manos. ¿Qué hacía? Si algo he aprendido, es que nuestra mente puede ser nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo. Nosotros tenemos hasta cierto punto el poder de controlar cuando los síntomas van iniciando,  esto es algo que me enseño la psicóloga, creo que es de lo más importante, para no dar pie a crisis severas. Como saben soy mucho de música, así que me ponía mis audífonos y escuchaba mi música favorita, tomaba mucha agua fría y lo más importante, dejar de pensar en lo que me estaba causando la crisis. Esto último, suena particularmente difícil, pero de nuevo, repito, con ayuda lo logras, hay situaciones que van más allá de nuestro poder, de las que a veces sentimos culpa y solo necesitas de ayuda para comprender que no tienes que sentir esos sentimientos negativos. Al pasar por diferentes etapas de crisis, sabes que las más severas se pueden sentir como si la vida se te fuera, no quieres llegar allí, por ende empiezas a poner un alto temprano. También he escuchado de muchos que buscan medios de entretenimiento para estos momentos, incluso yo, cuando iniciaron empecé a escribir, en tiempos difíciles y con un buen impulso inició este Blog. Puedes pintar, tomar fotos, incluso charlar con alguien de tu agrado o cualquier otra actividad que te ayude en estos momentos.

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