Carta al amor que no se deja soltar

Hoy me hicieron pensarte más que algunos otros días, y de manera jocosa te dedique un hilo en Twitter, luego de unas horas me golpeó la realidad y llego la nostalgia. Así que, aquí estoy, en el lugar donde encuentro mi inspiración, uno que te gustaría, dedicándote una carta más, una que espero sea la última, si lo es, significa que he logrado cerrar el capítulo, una carta que no creo que leas o tal vez sí, en tu intento de Joe Goldberg, y a decir verdad, sea cual sea, prefiero no saberlo. Supongo que esto significa que aún no termino de soltarnos, no sé si fue por las últimas palabras o por todas aquellas que no se dijeron o las verdades a medias. Hace unos días me regocijé, y me dije a mi misma, que bien se siente ver y no sentir nada. Durante todo este tiempo, he dejado de lado mis emociones y mi razón es la que decide, conocí parte de tu verdad antes que me la dijeras, lo que ha hecho más fácil aceptar la realidad, mis sentimientos están adormecidos por causas mayores, pero por momentos me invade la sensación que la historia esta incompleta, soy consciente que así debe ser, aunque dadas las circunstancias no sé si algún día le pueda dar punto final. Todo esto suena algo deprimente, pero a decir verdad en estos momentos soy una persona feliz, con momentos de tristeza, y aunque mis últimas palabras parecieron llenas de rencor, es mi manera de alejar a quienes no se quieren ir, creo que lo necesitabas, necesitabas que te cerrará la puerta de tal manera para que pudieras aceptar tu realidad y seguir adelante como bien lo has hecho. Nunca podría odiarte, ese sentimiento nunca se me ha dado con nadie, y aunque en un momento lo traté, contigo sería un imposible.

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