Cada uno a su tiempo…

Creo que muchos nos hemos topado en algún momento con este mensaje, originalmente lo leí del Blog de Camilo Acosta, hoy me ha llegado una versión modificada. Me sigue pareciendo genial, creo que muchos nos sentimos identificados, pues quién no se ha sentido perdido alguna vez y estas palabras sí que dan ánimo.

“No pasa nada, así es la vida. Alguien se graduó a los 22 pero consiguió trabajo a los 27, alguien ya tenía un postrado a los 25 pero murió a los 50. Mientras que otro se graduó a los 50 y vivió hasta los 90. Hay alguien que está todavía soltero, mientras que otro que estudió la secundaria con él ya es abuelo. Hay quienes tienen pareja y aman a otra, hay quienes se aman y no son nada. Obama se retiró a los 55 y Trump empezó a los 70.

Todos en este mundo viven de acuerdo a su propio tiempo. Las personas que te rodean pueden parecer ir delante de ti, y algunos parecen ir detrás de ti, pero todos están corriendo su propia carrera en su propio tiempo. No los envidies, están en su vida y tú estás en la tuya. Así que, relájate. No has llegado tarde. No has llegado temprano. Estas justo a tiempo, ni adelantado, ni atrasado. Solo estás, así que VIVE, baila al ritmo de la vida, no te pierdas esa melodía que es la tuya”.


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La paradoja del silencio

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Imagen: Pixabay

Es una paradoja encontrar tanto ruido interno
cuando lo que queremos es sentarnos en silencio.
Es una paradoja que experimentar dolor suavice el dolor.
Es una paradoja que permanecer inmóviles nos pueda llevar tan profundamente en la vida y en el ser.

A nuestra mente no le gustan las paradojas. Nosotros queremos tener las cosas claras para mantener nuestra ilusión de seguridad.
La certeza produce una satisfacción tremenda.
Sin embargo, cada uno de nosotros tenemos un nivel más profundo del ser, que ama las paradojas.
Que sabe que el verano ya está creciendo como la semilla en el seno del invierno.
Sabe que, en el momento en que nacemos, empezamos a morir.
Sabe que toda vida resplandece en las sombras de un devenir, que sombra y luz van siempre juntas.
Lo indivisible fundido en lo visible.

Cuando nos sentamos en quietud, estamos profundamente activos.
Al guardar silencio, podemos escuchar el rugido de la existencia.
En nuestro deseo de ser el yo que somos, nos convertimos en uno con todas las cosas.

Extracto del libro Sharing Silence: Meditation Practice and Mindful Living
Autor: Gunilla Norris.

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A mi estrella fugaz

Pero a mí me tocó enamorarme de una estrella especial, una estrella fugaz, de esas que de repente pasan por tu vida, te iluminan, te atrapan, te ciegan, te llenan de momentos, de sonrisas y se van igual de rápido, dejando una estela de recuerdos, lágrimas y la oscura soledad.

Hace un tiempo me encontré con esta frase y con los años me he percatado que casi todos contamos con esas estrellas fugaces en nuestras vidas, no me refiero a lo romántico únicamente, sino a “personas especiales y fugaces” personas que pasan por nuestra vida por un corto período de tiempo y nos marcan de tal manera que las recordaremos siempre.

Les contaré una pequeña anécdota personal. Estaba en la universidad, estudie Cirugía dental, estaba en el peor momento, sentía que todo iba mal, a tal punto que considere abandonar la carrera. Aunado a esto, había terminado una relación hace un par de años de forma caótica, de esas relaciones que te dejan un sabor amargo y que al pasar los años te preguntas si seras capaz de conocer a otra persona. Así es, me sentía muy sola. Cuando estamos agobiados en problemas es cuando más sentimos la necesidad de compartir nuestra vida con alguien, porque pensamos que nos ayudará a sobrellevar nuestra carga.

En fin, en este período estaba haciendo rotaciones por diferentes hospitales y llegue al último que me correspondía, por supuesto con cero ganas y considerando seriamente huir de todo. Hasta que un buen día apareció mi estrella fugaz, con su saludo cortes cada vez que lo veía y su espectacular sonrisa, logro cautivarme. Me dio felicidad y alegría, me impulso a salir de mis problemas y por supuesto me hizo entender que por fin había olvidado mi relación anterior y estaba sintiendo algo especial por otra persona. Aunque no concretamos nada porque todo paso rápidamente, y por supuesto que me dio algo de tristeza no continuar la relación de amistad; hoy en día siento un agradecimiento infinito, porque sin saberlo me hizo sentir tantas emociones, curo mi corazón y me regalo la paz que había perdido hace un buen tiempo.

Muchas veces, estas personas que tocan nuestras vidas ni siquiera logran percatarse de la influencia que tuvieron en nosotros y desaparecen de tal forma que no les llegamos a contar o dar las gracias por el cambio que ejercieron. Por otro lado, algunas veces el cuento no es tan bonito, porque son estrellas que nos causan dolor. Así que tengamos en cuenta algo, ya sea para bien o para mal influencian nuestra vida, regalándonos felicidad, lecciones o tristeza; si son de esas estrellas dolorosas también agradezcamos ya que estás nos fortalecen y nos ayudan a forjar nuestro carácter.

Por último creo que deberíamos agradecer a estas personas, yo no lo pude hacer, pero guardo la esperanza de volver a encontrar mi estrella fugaz y agradecerle por aparecer en mi vida. Imagínense recibir el agradecimiento por “haber tocado mi vida”.

Cuando me amé de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, sólo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí… la humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir.

No debemos tener miedo de cuestionarnos. Hasta los planetas chocan y del caos nacen estrellas.

Charles Chaplin.

El árbol

Les ha pasado que algo forma parte de sus vidas por tanto tiempo, que termina pasando desapercibido, pero en el momento en que falta nos duele su ausencia. Pues así no paso con aquel árbol…

Cuando mis abuelos llegaron a la casa lo sembraron, se puede decir que creció con mi madre, luego llegó el momento en que mis padres formaron su hogar y allí continuaba. Desde que tengo uso de razón, recuerdo aquel árbol gigante a un costado de la casa.

Durante el verano, nos refrescaba con la fuerte brisa que sus hojas dirigían dentro de la casa y nos daba sombra de los intensos rayos de sol. En el invierno, esa misma brisa nos asustaba por el zumbido de sus hojas y ramas, junto a los relámpagos y las gotas de lluvia sobre el techo de la casa. En el mis hermanos y yo aprendimos como subir un árbol, por supuesto más de uno salió lastimado. Jugamos bajo el infinitamente, sus hojas formaron parte de la caja de la tiendita y de la comidita que preparaba junto a mis amiguitos, también me hizo renegar mil veces “porque tenía mil hojas que caían todos los días” y me tocaba recogerlas. Fue el hogar de cientos de pajaritos que al pararse en el nos regalaban sus melodías. Sin olvidar mencionar también los monos, ardillas, gusanos y arañas (la presencia de los últimos no tan agradable) que pasaron por sus ramas. Era el lugar predilecto para sentarse cuando se estaba desanimado o querías hablar con alguien en particular de la casa sin que los demás escucharán. Y que decir de la Navidad, era la envidia de todos por lo mágico que se veía con las luces que abrazaban sus ramas, sin contar que era el lugar donde se apreciaba la decoración de la casa a la perfección. Lastimosamente, los años hicieron efecto en el, las ramas ya no se sostenían, ya casi no tenía hojas y amenazaba con caer sobre la casa, así que se tuvo que tomar la triste decisión de cortarlo. Curiosamente todos decidimos estar en casa, a algunos se nos escapó una que otra lágrima y la melancolía nos embargo, incluso los vecinos compartieron el luto a nuestro lado, quienes mientras cortaban las ramas, llegaban a nuestra puerta con palabras como “que lástima” o “ese árbol estaba allí desde que llegue por aquí” en señal de pésame.

Aquel árbol dio compañía a cuatro generaciones, pues mis sobrinos también llegaron a contemplar su majestuosidad. Sólo quedan los buenos recuerdos creados y las mil historias que contar en torno a el, las cuales estoy segura van a perdurar en la familia durante muchos años más.

El escritor de cartas

Hace unos días vi una película que me atrajo por su nombre, luego de verla definitivamente queda en mi lista de recomendadas. Se llama, El Escritor de Cartas (The Letter Writer) del año 2011. Trata sobre una joven adolescente bajo los típicos conflictos de la edad… los padres, el novio, los amigos y la escuela. Un día le llega una carta, con las palabras más alentadoras que se pueden imaginar, el remitente era desconocido, pero ella se propuso encontrarlo y cuando lo hizo se percató que era un señor bastante mayor que se dedicaba a escribir cartas a desconocidos. Les brindaba halagos, palabras positivas y afecto, como si los conociera. No le bastaba con eso, así que cada día salía y entregaba notas a personas en la calle que él consideraba que lo necesitaban. La adolescente hizo una gran amistad con este señor, quien la hizo triunfar y superar todo lo negativo que le sucedía. 

Tienes la fuerza de un león. Y a pesar de tu dolor y sufrimiento, tu sonrisa es tan brillante como el Sol… Y los cielos sonríen sobre ti con cariño. El amor de Dios te seguirá a donde quiera que vayas, y tu luz brillará por toda la eternidad.

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Es una película muy llena de sentimientos, es de esas películas que si te sientes vacío o pasas por un momento en que las cosas no van bien, luego de verla sentirás una carga de positivismo y buenas vibras. El valor de la familia, ante las diferencias que podamos tener. Te enseña a disfrutar y valorar las pequeñas cosas a tu alrededor y de ayudar aunque sea con pequeños detalles a quienes te rodean, porque con esos pequeños detalles puedes estar alegrando el día de quien tal vez esté pasando por una situación muy difícil. Te invita a descubrir tu talento en la vida, a luchar por el, a usarlo para ayudar a quienes lo necesitan. Definitivamente, una película para ver y quedar renovado.

Aquí, les dejo algunos extractos de algunas cartas y mensajes presentados.

Espero que aprecies tu vida y la fuente de la cual surge. Recuerda siempre que eres hermosa y graciosa… y estás aquí para un propósito único. Sé que la vida puede ser difícil. Es fácil perder de vista las cosas que realmente importan. Pero confió en que en el fondo, sepas lo que es valioso en tu vida. Recuerda hacer al menos una cosa cada día, que dé propósito a tu existencia. Busca alrededor los mensajes ocultos de belleza y verdad. Los puedes encontrar en cada árbol, en cada flor, en cada ser humano. Estamos todos conectados y a largo plazo en mutuo aliento, comprensión y amor.  Espero que sepas que eres profundamente amada. Son muchos los que te admiran y encuentran en ti, un ejemplo que inspira y eleva.

La vida es como un espejo. El quien eres se reflejará por los que te rodean.

Tú puedes elegir a quién y qué entra en tu vida.

Pronto encontraras tu verdadero talento.