En la espera de…

Tengo 29 años y me encuentro en aquel punto de la vida en que todos preguntan: ¿Tienes pareja? ¿Cuándo te casarás? ¿Cuándo piensas tener hijos? Empezando por mi madre, siguiendo por el resto de la familia, vecinos y amigos; todos muestran “preocupación” al ver que no tengo pareja. Parece que aún vivimos en una sociedad con mente arcaica (lo siento familia) y el pensamiento preestablecido que al acercarse los treinta años ya debemos tener una familia y un hogar formado.

Es realmente irritante la manera en que me puede llegar a hostigar mi madre sobre estos cuestionamientos, ella piensa que no me interesa conocer a otra persona, me ha llegado a culpar por no encontrar pareja, y por supuesto, no falta aquel comentario comparativo que termina por hacer que el vaso se derrame: “a tú edad ya tenía 3 hijos, ya deberías estar casada, te vas a quedar sola” etc… Por lo que terminamos en pleito más de una vez y cuando levantamos la bandera de la paz, termina por decirme que es preocupación y el deseo que forme un hogar para el momento en que ella parta. El tema se ha convertido tan cotidiano que sé dar las respuestas perfectas para esquivar el tema y mantener el vaso a la mitad, al fin y al cabo es mi madre, siempre tendrá ese pequeño derecho de opinar en mi vida. Pero qué hay de aquellos externos a tu círculo familiar, aquellos que creen que por verte crecer tienen derecho a cuestionar y opinar sobre cada paso que das a lo largo de tu vida, aquellos que crean expectativas alrededor tuyo. Pues, por más enardecimiento que nos ocasionen, la mayoría de las veces no queda más que tragar aquel enojo hacia los entrometidos, mostrar una sonrisa y responder tranquilamente evadiendo con un chiste o un “pronto” o “por ahí viene” o cualquiera sea la respuesta que lanzamos automáticamente para evitar terminar con el poco respeto que le tenemos, aunque no puedo negar que a veces termino huyendo de esas personas al verlas acercarse para evitar el cuestionamiento.

Personalmente el tema no me afecta tanto ¿Qué si quiero casarme y tener una familia? Pues sí, por supuesto que quiero, pero aún no conozco la persona indicada para formalizar mi vida y no es que este en espera de un príncipe azul, pero si quiero conocer a alguien que reconozca mi independencia y esté dispuesto a compartir mis ambiciones.  Hay muchas mujeres que se encuentran en la misma situación (supongo que hombres también) y si supieran lo difícil que puede ser para nosotras, aunque a algunas como yo, no les afecte tanto, siempre llegará el momento en que nos da el golpe de soledad.  Y con comentarios como los de mi madre, a veces te inyectan la duda si realmente tienes algún problema y por eso no tienes pareja e incluso sientes temor de no conocer nunca a nadie.

Me imagino que son muchas las razones por las que una persona no tiene pareja, a veces se trata de que no estas preparada para estar con cualquier persona y esperas tu ideal, tal vez hay personas que pasan por relaciones difíciles que les lleva a tomar cierto tiempo para para poder continuar el camino hacia otra relación y están aquellas que no quieren tener pareja, sea cual sea el motivo, creo que nadie debe inmiscuirse en algo tan íntimo. Cada quien decide su tiempo ideal, creo que no es un paso que debe darse sólo por temor a quedarse sola, es algo que marcará no sólo tu vida si no a tu pareja, se trata de encontrar a aquella persona con quien realmente quieras crear vida, si deseas tener hijos.  Si estas desesperada o sientes soledad por no encontrar pareja, no cometas el error de involucrarte con cualquiera, este es uno de los pasos más importantes en nuestra vida y debemos darlo cuando nos sintamos 100% seguros de hacerlo, sin presiones, sin que nadie más influya sobre nosotros para tomar la decisión. Es nuestra vida y nuestro futuro. Aquel momento ideal para formar una familia según los demás, NO EXISTE, el momento ideal es aquel que tú decidas y si tardas 50 años para encontrar tú persona, ese será tú momento y reconocerás la felicidad. Mientras llegue ese día, vive y se feliz, olvida las opiniones de los demás y disfruta cada día al máximo. La espera terminará cuando menos lo imagines.

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De esas historias…

En uno de mis andares cotidianos, estaba con una amiga y entramos a una cafetería para almorzar, el lugar estaba abarrotado y mientras buscaba con la mirada donde sentarnos, una pareja de ancianitos (como ellos mismos se denominaban) muy amablemente nos invitaron a su mesa. De inmediato la química hizo su efecto y comenzamos a hablar; yo no tuve oportunidad de crecer junto a mis abuelos, pero supongo que ellos son el ideal de lo que unos abuelitos deben ser. La platica estuvo realmente interesante, parecían no quedarse sin tema en ningún momento. Pero lo que nos cautivo fue la historia de amor que nos compartieron.

Ambos tenían 78 años, se conocieron en la Universidad cuando compartieron materias, al terminar sus respectivas carreras, tomaron rumbos diferentes pero siempre se mantuvieron en contacto, hasta que finalmente por “coincidencia o destino” terminaron viviendo uno frente al edificio del otro y allí comenzó el amor. Por supuesto comenzaron una relación…Relación que al momento de conocerlos tenía 52 años. Pero lo curioso de esta historia es que nunca se casaron y nunca han vivido juntos, continúan viviendo en los mismos edificios de cuando se reencontraron. Nunca tuvieron otras relaciones, juraron haberse sido fieles en esos 52 años y ninguno duda del otro. Decidieron que tendrían hijos, pero lastimosamente no pudieron, a pesar que fue un golpe duro, aún así se mantuvieron juntos y decidieron continuar su relación. Durante todo ese tiempo, cada día compartían en la casa del otro, hacían las cosas que hace una pareja de esposos normalmente, con la única diferencia que al llegar la noche cada uno regresaba a su casa.

Compartían sonrisas picaras, acariciaban sus manos y miradas que reflejaban felicidad, mientras me contaban su historia, lo que no dejaba ninguna duda de que realmente se amaban. Todos esos años profesándose amor y fidelidad, sólo que de una forma diferente, decidida así por ambos. A mi amiga le pareció que la historia era… digamos que “prestada”, pero no se atrevió a cuestionar. Creo que nunca podre confirmar si realmente era su historia, pero definitivamente es una historia que inspira, que te hace creer en el amor y más aún respaldada por la alegría y aquel cariño que reflejaban entre ellos.

A lo mejor muchos tenemos el concepto de amor errado, tal vez aunque amemos de forma diferente no quiere decir que no amemos con todas nuestra fuerzas. Creo que cada quien debe vivir el amor a su manera, sin temor a que dirán los demás, lo importante es que seas feliz con quien decidas compartir tu vida.

Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden mapas

¿Por qué nunca encuentra nada aunque lo tenga justo en frente? ¿Por qué no puede hacer varias cosas a la vez, como yo? ¿Por qué no quiere hablar? ¿Por qué es tan insensible? Si eres mujer y has convivido con un chico, de seguro te has hecho algunas de estas preguntas. Y qué hay de ustedes chicos, les suena: ¿Por qué no para de hablar? ¿Por qué le cuesta tanto estacionarse?

Todas estas interrogantes son muy comunes al compartir con una pareja, pero hoy quiero recomendarles un libro que finalmente responderá algunas de estas preguntas “Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden mapas” sus autores son Allan y Barbara Pease, y como lo dice en su portada, este libro trata “Por qué somos tan diferentes y qué hacer para llevarlo bien”.

Es un libro realmente entretenido, te sentirás totalmente identificado con los temas tratados, con un toque de humor y explicaciones basadas en investigaciones científicas. Dirigido tanto a mujeres como hombres, les aseguro que ambos géneros lo disfrutarán por igual.

Explicaciones al ¿Por qué los hombres son incapaces de decir te quiero? O los problemas de estacionamiento por parte de las mujeres. Evidencias que reflejan que las mujeres tienen más desarollada el área de comunicación, mientras que en los hombres la espacial es la más desarollada, es por esto que las mujeres solucionan sus problemas hablando sin parar y los hombres prefieren la soledad y el silencio. 

Estudios que revelan que el cerebro de la mujer tiene más conexiones nerviosas entre sus hemisferios cerebrales, lo que le facilita realizar varias tareas a la vez, el hombre al poseer menos de estas conexiones entre sus fibras nerviosas sólo puede realizar una tarea, es por esto que mientras un hombre lee un periódico o se encuentra viendo la televisión tendrás que repetirle varias veces para que capte lo que tratas de decirle.

Ya leíste el libro, cuéntanos que te pareció.