Multitud, una bebida y sonrisas inocentes

Como muchos, soy de aquellas personas con ese hábito de dejar algunas cosas para último momento, aún hoy no había terminado de comprar los presentes para Navidad, así que decidí ir temprano al centro comercial en busca de esos obsequios. Por supuesto, el lugar estaba abarrotado, después de tanto caminar tome una pausa y fui por una bebida, que fue sin lugar a dudas la que más tiempo me ha llevado tomar y una de las que más he disfrutado.

Las mesas del lugar están justo frente a un gran árbol de navidad y una pequeña “cabaña”, para aquellos que quieren tomarse fotos o compartir con Santa. Me llamo poderosamente la atención la alegría de un niño en fila por entrar a ver a Santa. Por lo general en momentos como estos, nos concentramos más en las compras, en los obsequios o el agobio por la multitud,  siendo ajenos a lo que sucede a nuestro alrededor, a aquellos destellos de alegría y esos pequeños detalles que nos regala el espíritu navideño. Aquella fila cada vez se hacía más larga, muchos como yo, se pararon a observar a esos pequeños; su impaciencia por entrar reflejada en sus saltos, sus sonrisas y su inocencia, era realmente hermoso. La alegría de esos niños, contagiaba de inmediato, después de un tiempo tenías pegada la misma sonrisa de esos peques, creo que tal vez es el niño interior que se nos despierta en ese instante. Tal vez es eso justo lo que necesitamos, contagiarnos de esa inocencia, desinhibirse y disfrutar de los detalles que nos regala la época.

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Recuerdo cuando era pequeña, cada año mi madre me llevaba a tomarme una foto con Santa, no me falta una sola foto hasta cuando tuve 10 años, luego de eso, ya de adulta, llegue a tomarme una que otra foto con familia y amigos, como parte de la idea de alguien más o alguna broma. Pero esta fue la única de las tradiciones navideñas que abandone, soy de esas personas que ama la navidad y cada parte de ella, para mí es simplemente el mejor mes del año, y la imagen de hoy me quedo rondando el resto del día, me recargó de energía y me llevo a preguntarme, ¿Cuándo deje de ser parte de esos niños? ¿Aún queda algo de ella en mí? Qué hay de ustedes mis queridos lectores. ¿Cómo anda su niño interior?… Por mi parte, tal vez mañana regrese por esa foto.

¡Hola noviembre!

¡Hola noviembre!

Llega noviembre, penúltimo mes de este 2017. Empezamos a hacer un review de nuestro año, aquello que logramos y lo que no, hasta comenzamos a plantearnos metas para el próximo. Un mes de recuerdos, celebraciones y agradecimientos. 

Recordamos nuestros muertos, en un día en que todos coincidimos en los cementerios para llevar flores a aquellos seres queridos que ya partieron. En mi patria (Panamá), recordamos aquellos eventos que nos llevaron a ser un país soberano e independiente, pues celebramos nuestras fiestas patrias. Es el mes que da el inicio a los feriados, las mini-vacaciones más esperadas, en que las playas y aeropuertos se abarrotan.

En mi país, noviembre, también quiere decir que se acerca el verano, los paseos a la playa y los carnavales. A pesar que los primeros días del mes nos acompañan las lluvias intensas, para finales aparecen los días soleados y de brisa fuerte, lo que nos indica que llego la hora de ir en busca de pinturas para el hogar. Hay que tener la casa preparada para la temporada de visitas y reuniones familiares que, en muchos países inicia con el día de acción de gracias. Empezamos a desempolvar las decoraciones navideñas, nos preparamos para el tráfico y las largas filas típicas de la época. Comenzamos a hacer las listas de regalos. Algunos deciden reducir la ingesta de alimentos en preparación para los banquetes venideros. 

Conozco un par de personas que con tan solo leer esto se sentiran agobiados, no todos disfrutamos de las marabuntas “diciembreras”, cantidades exageradas de comida y recibimientos inesperados. Lo importante es, rescatar las experiencias vividas, terminar el año con ánimo y compartir con los seres queridos los últimos días del 2017. Noviembre, me hueles a asado, pino y playa. 

P.D.: Solo faltan 49 días para Navidad y 56 días para el 2018.