Bendito mar

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Hoy, al ver la felicidad de una joven que estaba frente al mar por primera vez he recordado una  compañera de la Universidad, en un viaje de campo me contó que había conocido el mar aquí en Panamá, en su país para ver el mar tenía que tomar avión a otra provincia y era costoso. Se sorprendió al llegar y ver que no se requiere mucho esfuerzo para encontrarlo, le impactaba lo desinteresados que eramos por el hecho de vivir rodeados de mar. Supongo que pasamos desapercibido aquello que siempre esta ahí.

Al ver la felicidad de esa joven me percaté de lo afortunada que soy de tener el mar tan cerca, solo 10 minutos en auto y allí esta. Durante los meses de confinamiento era lo que más extrañaba, al primer lugar que fui cuando nos devolvieron la libertad. Desde pequeña posiblemente mis mejores recuerdos son con el mar de testigo. Ya verán ustedes que casi todas mis fotos llevan algo de su azul por allí. Es que soy de ese grupo de personas que puede pasar horas de frente sin hacer completamente nada, si de malas voy, de seguro al salir es otra la que ahí va.

El mar significa verano, significa paz, significa música, es fuente de inspiración. El lugar para celebrar y donde creamos momentos. Ya sea en su calma o en su tempestad, el mar tiene ese poder de liberarnos. Solo basta con sentarnos frente a frente luego de uno de esos días para que todo cambie, es que junto a el es fácil aclarar la mente y soltar las penas. Será su profundidad, su inmensidad o tal vez su fuerza lo que le da ese poder de arrastrar nuestros pensamientos. Solo el mar sabe su misterio que nos envuelve, al que siempre quiero volver.

Como diría León Larregui en su canción…
Bendito mar
Que limpias toda la maldad
Retiras toda la ansiedad
Y alivias los sentidos
Me haces convertirme en paz
Me desinfectas la ciudad
Y se me calma el alma.

30-3-2020

Calzada de Amador, Panamá. Fotografía @takenbylis


Esta fue mi última salida social antes del confinamiento, de esas improvisadas, pero afortunadamente bien aprovechada. De esas en las que pierdes la noción del tiempo, con una buena compañía, con risas que duelen, una caminata frente al mar, en un perfecto día de verano y una brisa refrescante. Definitivamente, digna de repetir.