Nueva normalidad

A medida que se van soltando algunas restricciones en varios países, cada día es más común escuchar el término “Nueva normalidad” y todas las implicaciones que conllevará.

Extrañaremos pequeños detalles del día a día, la barrera que trae el uso del cubre boca, los rostros se volverán un misterio, tendremos que imaginar las expresiones faciales, las sonrisas permanecerán a escondidas y muchos abrazos seguirán en pausa.

Hay muchas cosas que aún no tenemos la certeza del cómo serán, lo que si es cierto, es que la dinámica en muchas actividades cambiará, tendremos que aprender a convivir en la lejanía, compartir con un grupo de amigos no será igual. Algunos restaurantes empiezan a innovar para brindar el servicio a sus clientes, con limitaciones en el número que podrán recibir, en los trabajos la distancia entre compañeros será imperativa.

Otros piensan que la vida de antes no era la normal, tal vez por estar siempre encerrados en nuestros teléfonos, porque no compartíamos con nuestros seres queridos, porque muchos sentían el trabajo como una actividad impositiva y necesaria para subsistir, por el espacio que le robamos a la naturaleza y este tiempo nos lo ha recordado.

Nuestra libertad ha sido puesta a prueba por un enemigo invisible, este enemigo no se irá pronto, aún estamos aprendiendo de el, nos está dejando grandes lecciones que ojalá hagan cambiar nuestro rumbo y cuando todo mejore con esta nueva normalidad, hayamos aprendido a apreciar de la simplicidad, de la compañía y de la vida.

¿Qué nos quedará?

Hoy mientras estaba viendo las noticias, me he preguntado, ¿Qué nos quedará después de esta crisis? Todos la estamos pasando como mejor hemos podido para hacer el tiempo llevadero, muchos no sentimos que nuestra vida se detuvo porque seguimos trabajando en cualquiera de sus modalidades. Algunos aprovecharon para desarrollar nuevas habilidades, esas clases de música o fotografía pendientes, otros se inscribieron en algún curso o leyeron los libros sobre la repisa. Están los que dedicaron tiempo a crear nuevas recetas, los que hicieron las reparaciones y tareas pendientes del hogar. También están aquellos que se pasaron frente al televisor, poniéndose al día en todas esas series y películas que nunca pudieron ver. Y pues, estamos los que venimos haciendo una combinación de todas las anteriores… Pero una vez volvamos a la “nueva normalidad”, qué nos quedará.

Se hará costumbre compartir con nuestros seres queridos. Los abrazos y los te quiero ya no serán pospuestos. Seguiremos valorando y respetando la labor de aquellos que nos cuidaron. No volveremos a perder el contacto con todos aquellos con quienes nos reencontramos en estos meses. De vez en cuando le daremos cariño a nuestro hogar.

Nos olvidaremos de nuestros teléfonos en las reuniones familiares y sociales, para estar presentes. Iremos al trabajo con ganas, compartiremos y nos preocuparemos por nuestros compañeros y seremos agradecidos por lo que tenemos. Seguiremos al pendiente por el vecino que tanto necesito de nuestra ayuda, la solidaridad será permanente en nuestras vidas. Nos preocuparemos por aquellos que están solos. Crecerán los pequeños con hábitos de higiene mejor que los que nos llegaron a inculcar a nosotros y serán los adultos capaces de mantenerse con esos hábitos adquiridos.

Tal vez aprenderemos a valorar cada instante, cada compañía, cada atardecer, cada baile, cada mirada, cada abrazo… La vida nos esta dando una lección, de golpe nos ha tocado aprender que todo puede cambiar en un segundo, que podemos perder la seguridad y estabilidad en un abrir y cerrar de ojos, que no sabemos cuando será la última vez con alguien. Esta en nosotros los que nos pueda quedar de estos momentos tan difíciles ¿Qué crees que nos quedará?