A mi estrella fugaz

A mi estrella fugaz

Pero a mí me tocó enamorarme de una estrella especial, una estrella fugaz, de esas que de repente pasan por tu vida, te iluminan, te atrapan, te ciegan, te llenan de momentos, de sonrisas y se van igual de rápido, dejando una estela de recuerdos, lágrimas y la oscura soledad.

Hace un tiempo me encontré con esta frase y con los años me he percatado que casi todos contamos con esas estrellas fugaces en nuestras vidas, no me refiero a lo romántico únicamente, sino a “personas especiales y fugaces” personas que pasan por nuestra vida por un corto período de tiempo y nos marcan de tal manera que las recordaremos siempre.

Les contaré una pequeña anécdota personal. Estaba en la universidad, estudie Cirugía dental, estaba en el peor momento, sentía que todo iba mal, a tal punto que considere abandonar la carrera. Aunado a esto, había terminado una relación hace un par de años de forma caótica, de esas relaciones que te dejan un sabor amargo y que al pasar los años te preguntas si seras capaz de conocer a otra persona. Así es, me sentía muy sola. Cuando estamos agobiados en problemas es cuando más sentimos la necesidad de compartir nuestra vida con alguien, porque pensamos que nos ayudará a sobrellevar nuestra carga.

En fin, en este período estaba haciendo rotaciones por diferentes hospitales y llegue al último que me correspondía, por supuesto con cero ganas y considerando seriamente huir de todo. Hasta que un buen día apareció mi estrella fugaz, con su saludo cortes cada vez que lo veía y su espectacular sonrisa, logro cautivarme. Me dio felicidad y alegría, me impulso a salir de mis problemas y por supuesto me hizo entender que por fin había olvidado mi relación anterior y estaba sintiendo algo especial por otra persona. Aunque no concretamos nada porque todo paso rápidamente, y por supuesto que me dio algo de tristeza no continuar la relación de amistad; hoy en día siento un agradecimiento infinito, porque sin saberlo me hizo sentir tantas emociones, curo mi corazón y me regalo la paz que había perdido hace un buen tiempo.

Muchas veces, estas personas que tocan nuestras vidas ni siquiera logran percatarse de la influencia que tuvieron en nosotros y desaparecen de tal forma que no les llegamos a contar o dar las gracias por el cambio que ejercieron. Por otro lado, algunas veces el cuento no es tan bonito, porque son estrellas que nos causan dolor. Así que tengamos en cuenta algo, ya sea para bien o para mal influencian nuestra vida, regalándonos felicidad, lecciones o tristeza; si son de esas estrellas dolorosas también agradezcamos ya que estás nos fortalecen y nos ayudan a forjar nuestro carácter.

Por último creo que deberíamos agradecer a estas personas, yo no lo pude hacer, pero guardo la esperanza de volver a encontrar mi estrella fugaz y agradecerle por aparecer en mi vida. Imagínense recibir el agradecimiento por “haber tocado mi vida”.

Historias compartidas

Historias compartidas

Siempre me ha gustado estar al aire libre, cuando tengo algo de tiempo me gusta salir; un área turística, un parque, el lugar donde las personas se reúnen a hacer ejercicios, una playa… En fin, cualquier lugar me parece perfecto. No es por el simple hecho de ir de paseo solamente. Con esto estoy conociendo lugares que no conocía, descubriendo la belleza y maravillándome cada día de mi país. Logro relajarme de la ajetreada vida cotidiana.

Pero les confieso que lo que más me gusta de hacer esto, son las historias… sí, las historias de quiénes concuerdan conmigo en momento y lugar. En estos paseos, he tenido la dicha de conocer tantas personas que amablemente me han contado vivencias de su vida personal, sus batallas, alegrías y tristezas. Personas que te inspiran, que al verlas piensas que su vida es por decirlo “normal”, pero en el interior están librando alguna lucha contra una tragedia. Historias de superación, sobre como lograr un imperio luego de crecer en la pobreza. Me han hecho viajar sin necesidad de salir del país, aquellos turistas que comparten sobre su patria mientras conocen la mía.
Te regalan su confianza y brindan la oportunidad de adquirir experiencia a través de sus vidas, a pesar que eres un extraño.

Padres, madres, hijos, hermanos, amigos… Con historias que nos motivan a ser mejor persona, a agradecer por nuestra vida, a no decaer por los tiempos oscuros. Definitivamente que podría escribir un libro con la recopilación de todas estás vivencias compartidas. Debemos aprender a escuchar, entiendo que es difícil aceptar a todo extraño que se te acerca, pero no le des la espalda a los demás, no sabes si el inicio de una gran amistad.

Sólo me queda dar las gracias a aquellas personas que compartiendo su historia, dejan una lección a quién las escucha, para el resto de la vida.