Detalles

Llega un punto en que ves la vida con otra perspectiva, lo que hace algún tiempo te parecía importante, pasa a segundo plano. Entonces empiezas a disfrutar de los momentos, de las personas, los que están, los abrazos, las palabras, la atención y el estar. Aprecias que las lejanías se hagan cortas, la conexión con el otro, que te escuchen más que te oigan. Apuestas por las experiencias y por crear nuevos recuerdos. Empiezas a agradecer los pequeños detalles, al final son esos los que te hacen vivir, pero sobre todo, los que te hacen sentir.

Tu iniciativa.
Las miradas a distancia.
Los silencios que hablan.
Tus abrazos.
Las llamadas de madrugada.
Que me sostengas de la mano.
Las sonrisas de complicidad.
El karaoke en el auto.
Los secretos que guardamos.
Que aparezcas de sorpresa.
El “te acompaño hasta que termines”.
Las copas de vino.
Los debates nocturnos.
Tu mirada que irrumpe mi concentración.
Tú…

Nuestras cámaras

Dicen que los mejores momentos quedan grabados en nuestras memorias no en una cámara, pero también es cierto que a veces son esas fotografías guardadas en nuestras cámaras que nos sacan una sonrisa y nos hacen recordar. Hace una semanas retome mi relación con mi cámara, luego de un abandono de meses.

Les ha pasado que son buenos en algo, pero hay alguien a su lado que les gusta lo mismo, no es tan bueno y para no hacerlos sentir mal prefieren dejar de hacer eso que les gusta. Sí, esta mal, en un error eso hice yo, y aunque nunca dejé de tomar fotos con mi celular, si hice de lado la cámara, algo que ahora lamento haber hecho ya que al retomarlo nuevamente solo me hizo corroborar que es algo que realmente disfruto. Considerando que se acercan grandes acontecimientos decidí que ya era hora de darle fin a la separación. Fue allí cuando desempolve uno que otro recuerdo.

En nuestras cámaras quedan momentos que de momento están adormecidos en nuestras memorias; rostros, algunos que ya no siguen con nosotros por distintas circunstancias; lugares, donde compartimos, reímos o lloramos. A veces decidimos borrar las pruebas de esos momentos, personas o lugares, creemos que así se esfumarán de nuestras vidas. Prefiero dejar esas fotos allí guardadas, en ese instante capté la mejor versión de aquellas personas cuando estuvieron a mi lado o lugares donde fui feliz, sin importar cual haya sido el final de cada historia, en su momento hicieron parte de mi historia una feliz. Las cámaras son testigos de esas historias, de nuestras aventuras pasada y las que está por empezar, de los amores que están y los que se han ido, nuestros seres queridos y de nuestros propios cambios, crecimientos y desaciertos.

Invencible

En medio del odio, descubrí que había dentro de mí, un amor invencible. En medio de las lágrimas, descubrí que había dentro de mí, una sonrisa invencible. En medio del caos, descubrí que había dentro de mí, una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo que… En medio del invierno, había dentro de mí, un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque esto dice que no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra; dentro de mí hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta.

Albert Camus

Domingos…

Los domingos se extraña más y
la calma de las últimas horas dijo adiós,
la angustia y desesperación se apoderaron de mi.
Por un momento pensé que no podría,
que todo lo que me había prometido no lo cumpliría.
Finalmente, logré calmar mis ansias y,
por primera vez en meses, le dije que no a mi corazón
y le di el sí a mi razón.

Fotos Instagram: @takenbylis

No te rindas…

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, ¡Porque yo te quiero!

Mario Benedetti

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo de polo a polo,
agradezco a los dioses que sean,
por mi alma inconquistable.

En la crisis de las circunstancias
nunca me he estremecido o lamentado en voz alta.
Bajo las palizas del asar
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
aún así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley