No hacer nada esta bien

Ayer decidí que no haría nada y no hice nada, se sintió bien y hasta creo que lo necesitaba. Es que somos muchos los que estamos acostumbrados a una vida ajetreada. En mi caso, no recuerdo estar tanto tiempo en casa sin hacer nada. Desde el colegio, en las tardes estaba en alguna actividad. Luego, la Universidad, los horarios de 7 a 7, digamos que el sol nunca me pillaba en casa. De allí, comencé a trabajar. Y sí, sí he tenido vacaciones. Pero en ese tiempo tampoco es que me quede estática, siempre sale algún viaje, tiempo de paseo, de aprovecharla con familiares y amigos.

La verdad es que han sido tiempos extraños, con esto del confinamiento, a pesar que no dejé de trabajar, ya que seguí la atención por la parte pública, la atención privada si quedó en pausa, eso significaba llegar a medio día a casa. Pensé que me podría entretener con la maestría que pasó a virtual, pero después de unos días ya me percataba que no sería suficiente. Empecé a buscar otros cursos y pues que terminé inscrita en 3. Sí, dedique tiempo a la casa, a mis mascotas, a mi familia, a ver televisión y a leer, todo para mantenerme ocupada. Les cuento, sí que lo he logrado, a tal punto que me ha pegado un agotamiento como hace años no sentía.

Durante este tiempo pensé que podría dedicarme a escribir en el Blog, vaya sorpresa, por más que trataba, todo quedaba en dos líneas, así que deje de intentarlo. Es que nada forzado, puede tener buen resultado. Esta mañana, me he percatado, que a veces lo que necesitamos es parar, esa parada puede ser de horas o días, pero son necesarias para poder retomar nuestra vida, para inspirarnos, para desbloquear, para fluir.

Así que, esta bien tirarte en el sofá unos días, quedarte viendo T. V., no querer salir, preferir estar con tu gato, quedarte leyendo un libro. Levantarte y decir, hoy no haré nada esta permitido y que nadie nos juzgue por eso. Yo por lo pronto, me tomaré unos días de sofá.