Febrero 2020

A pesar que los días faltantes del mes son pocos, eso nos hace mentalizarnos que el transcurrir del mes pasa rápidamente, bueno, así lo siento yo. Incluso con esa rapidez, mi febrero estuvo cargado de mucha actividad, muchos sí, aceptación, sorpresas y encuentros.

Me dediqué mucho tiempo a mí misma, era algo que necesitaba, para procesar, apartar miedos y aceptar. Me decidí a retomar mis estudios, una nueva maestría, esta era una decisión que estaba tomada pero aplazada por situaciones que a veces nos absorben nuestra energía y nuestra paz. Me fui a descubrir algunos lugares, de la mejor forma, de aquella en la que descubres cada rincón, su gente, sin medidas de tiempo y sin itinerarios. En ese tiempo a mí misma, me aleje algunos días de redes sociales, tampoco pude publicar mucho por acá, pero eso sí, de todo lo vivido, vengo con nuevas ideas e historias que compartirles.  

Logré finalmente soltar, situaciones y sobre todo a ciertas personas, a otras me toco darles un alto, dándoles la verdad para que avanzaran y me dejaran avanzar, con ello saqué un par de piedras de mi maleta, ahora me siento más liviana, encontré la paz que perdí desde hace meses, eso también me llevo a sacar el coraje para lograr tomar decisiones, para decir sí, para abrir puertas a personas.

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A un amor fugaz

Hoy amanecí con las fuerzas suficientes para decirte adiós, me fui en silencio antes que el caos tocará a mi puerta. ¿Qué cambió? Pues, pedí una señal. Una que me comprobara lo que ya sabía, lo que me negaba a aceptar desde hace tanto tiempo. Justo en ese momento como un golpe en seco estaban esas dos señales, y sin pensarlo, empece a sacarte de mi vida. Decidí irme sin rencores, con los mejores recuerdos, con un regalo maravilloso que me diste. Tal vez algún día te pueda decir lo que nunca me dejaste decir, tal vez algún día nos encontremos en alguna calle y no habrá necesidad de decir palabra alguna o tal vez, nunca volvamos a saber el uno del otro.

Increíblemente me siento en paz, la misma que había perdido hace semanas, cuando tenía que fingir que creía tus mentiras, con la falsa esperanza en que todo podría cambiar. Es que a esta edad me han dicho todas las posibles mentiras que puedan existir, las señales siempre estuvieron ahí, solo que decidí ignorarlas.

Todo fue fugaz, llegaste cuando no te buscaba, de la manera y en el lugar menos pensado, como siempre dije, fue de la manera más extraña, y siento que así de fugaz también fue nuestro tiempo, pero fue un tiempo bien aprovechado. Al menos, eso quiero pensar. Contigo rompí esquemas, caí en lo que tanto me cuide en mis años donde era inmadura. Me quise dar una oportunidad que nunca fue mía, estuve dispuesta a hacer mil locuras o mil realidades. Creo que nunca fuiste consciente de mis palabras, la duda siempre fue más fuerte, te cerrabas y me obligabas a cerrarme, pero siempre hubiera estado para ti, lo que más deseaba era verte crecer y que cumplieras todo aquello para lo que estas destinado.

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Me dijeron que no podría…

Durante el colegio debo reconocer que no fui una de las alumnas más brillantes, a pesar que siempre traté de esforzarme. En el último año nos hacían pruebas para “recomendar” que carrera deberíamos elegir, al finalizar las mismas pasábamos por evaluación con una psicóloga encargada de dar estas recomendaciones. Desde muy pequeña siempre tuve cierta preferencia hacia las carreras relacionadas a la salud, para ese entonces no tenía una definida, pensé que aquella psicóloga me ayudaría a aclarar mi mente y me podría decidir por cuál elegir. ¡Vaya sorpresa me lleve!

A pesar de aprobar las pruebas, la psicóloga me dijo que no estudiara ninguna carrera de salud, según ella no tendría la capacidad de culminar una carrera de tal magnitud tan solo por no ser una estudiante sobresaliente, aún la recuerdo decir que si lo intentaba solo haría gastar a mis padres recursos y en definitiva sería una pérdida de tiempo. Fue como un balde de agua fría, luego de aquella entrevista me decepcione a tal grado que pensé que debía renunciar a mis aspiraciones. Afortunadamente soy bastante testaruda e ignore sus “consejos” por completo.

Tan solo fui una de sus tantas víctimas, y nos llamaré así porque sus palabras si ejercieron efecto en muchos de mis compañeros quienes sí abandonaron sus aspiraciones. Muchos de los estudiantes que según ella eran los mejores, y sí tenían la capacidad de estudiar lo que quisieran porque todo se les daba de maravilla, ni siquiera lograron terminar un carrera. Hoy en día soy Cirujana Dental, cursando un segundo máster.

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¿Necesidad o ansiedad?

Como personal de salud son muchas las situaciones con las que tenemos que lidiar día a día mientras brindamos nuestro servicio, sin importar a cual rama pertenezcas, pero sí hay una en común que sale a relucir al momento de las reuniones, es la necesidad de hablar del paciente. En otras entradas he comentado que soy cirujana dental en un centro de salud del estado y personalmente he podido constatar esta situación. De cada 10 pacientes, aproximadamente 7 querrán hablar largo y tendido.

Por momentos pensé que se trataba de una manera de manejar los nervios que le producía la atención que estaban por recibir, si bien es cierto mi área es una de las más difíciles, pues que me diga quién va al odontólogo saltando de felicidad, pero luego al notar que es algo general me pregunto por las necesidades más allá de los tratamientos por los que vienen los pacientes.

La necesidad de hablar puede ser el reflejo de otras situaciones que se pueden estar presentando en el entorno del paciente, ya que los temas de conversación en general van de conflictos familiares, la mala relación que pueda existir entre los miembros del hogar y la precaria situación económica por la que puedan estar pasando,  en el caso de mi país por el volumen de pacientes que atendemos especialidades como la nuestra tienen un período de tiempo establecido para la atención por persona, por lo que se nos hace difícil escuchar al paciente como es debido, pudiendo estar pasando por alto aspectos importantes de su calidad de vida. 

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Las piedras en mi maleta

Desde que nací llevo una maleta a cuestas. Debo llevarla por siempre en el camino llamado vida. Ella iba vacía, pero fui recogiendo piedras. Por momentos sentí la maleta ligera, y pensé que se había roto y algunas piedras habían caído.

Esa situación que por momentos pensé superada, pero después de algún tiempo apareció como espina lastimándome sutilmente.

Aquello que quise hacer y mis inseguridades me lo impidieron. La carrera que me hubiera gustado estudiar. El abrazo que no di. Aquel gracias pendiente. El te odio que quisieras borrar. Las palabras que me guarde para mis padres, ex-pareja o a ese amigo. Ese amor que rechacé por aquel que no valió la pena. El te quiero que no salió por miedo.

Al parecer casi siempre son palabras.

Creo que todos llevamos esa maleta, algunas son más pesadas que otras. Me queda claro que algunas piedras podemos sacarlas de esa maleta… Pero de otras, nunca podré deshacerme. Supongo que solo me queda aligerar la carga cuando pueda, y hacer una maleta más fuerte, tal vez me toque remendarla más de una vez, será necesario para las piedras que me falten recoger en el camino.

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Ausencia…

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Oscar Wilde

Hay personas a nuestro alrededor con las que compartimos diariamente, personas que para nosotros tal vez significan más de lo que nosotros para ellos, hasta que nos percatamos que, no valoran nuestra presencia, nuestros sacrificios o nuestra compañía. A veces, esperan más de lo que podemos darles, los detalles que regalamos son ignorados sin importar nuestra entrega y esmero. Incluso, otras veces, aunque hagamos todo lo que desean, aunque estemos incondicionalmente a su lado… nunca será suficiente. Somos lastimados constantemente, y tratamos de hacer hasta lo imposible en busca de la aceptación de aquella persona. Padres insatisfechos de sus hijos. Parejas que menosprecian a quien supuestamente era su compañero de vida. Amigos que sólo están con nosotros por un interés.

¿Por qué nos dejamos pisotear? Nadie… Absolutamente nadie en la vida puede menospreciarnos, ni a nosotros como personas, ni nuestras capacidades, somos nosotros quienes les otorgamos el poder para hacerlo. Debemos apartar el dolor, olvidar la dependencia que tal vez sentimos hacia esa persona e incluso poner de un lado los sentimientos. A veces, por muy duro que suene, esto significará marcar cierta distancia ante nuestros padres, apartarnos de personas que han estado a nuestro alrededor por mucho tiempo o abandonar esa relación, estar constantemente ante estas negativas es nocivo para nuestro bienestar físico y mental, pero sobre todo para nuestra alma y espíritu.

Ciertamente no somos seres perfectos, no seremos los mejores en todo; pero todos tenemos una capacidad especial, un don o un talento. Puede que al leer esto pienses que no lo tienes, tal vez no lo has descubierto aún o no te has percatado cual es, pero de seguro en algún momento lo descubrirás. Y aún, cuando lo descubras, muchos te querrán hacer sentir que no es lo suficientemente bueno o que no tiene valor, pero no importa cuál sea, todo talento o capacidad es buena, debes defenderla y no permitir que nadie la menosprecie.

Al final, en el momento en que decidimos alejarnos de esas personas nocivas, que no valoran nuestra presencia, nuestra compañía y nuestras capacidades, terminan percatándose de lo que perdieron, les hará falta nuestra presencia y todas las cosas que hacíamos por y para ellos. Valora a quien tienes a tu lado, nunca hagas sentir a nadie menos, en algún momento no estarán más y tal vez no haya regreso para recuperarlas. Debes considerar valiosa la presencia de quienes deciden brindarte su compañía y te aceptan en todo momento, tienes que ser recíproco porque la ausencia puede ser devastadora. Somos seres únicos y bellos, si estas al lado de alguien que no te valora, recuerda que tu presencia significa luz para alguien en algún lugar.

Personas ¿Cuándo?

A veces son nuestros padres, a veces algún vecino, otras un amigo, en fin; me atrevo a asegurar que casi todos tenemos a nuestro alrededor una persona ¿Cuándo?, y si aún no saben quienes son estas personas a las que me refiero, con lo siguiente sabrán.

¿Cuándo te gradúas? ¿Cuándo tendrás novio? ¿Cuándo te vas a independizar? ¿Cuándo te vas a casar? ¿Cuándo tendrás hijos?

Exacto, ya saben de quienes hablo y de seguro ya se les vino alguna persona a la mente. Siempre me he preguntado por qué estás personas crean esta necesidad a entrometerse en la vida de los demás. Y tengo que decirlo, aparentan disfrutar cuestionarte, y lo peor es que lo hacen con respecto a todos los aspectos de tu vida. Todos estos cuestionamientos hacen de cada encuentro con esa persona una molesta e insoportable tortura, hasta que llega el momento que al notar su presencia saldrás corriendo en su dirección opuesta, para evitar sus molestos ¿Cuándo?

Siempre pensé que  los únicos que tenían derecho a cuestionarme eran mis padres, nadie más tiene el derecho de inmiscuirse en mi vida. Si me toma quince años terminar mi carrera universitaria, es mi problema… y de mis padres, si es que me están manteniendo. El conocer a alguien desde pequeño no te da el derecho de entrometerte en su vida, tu solo ves lo que esa persona te permite ver.

Una vez durante mi carrera universitaria conocí una compañera que llevaba cinco años en una carrera y aún estaba en el tercer año, compañeros que no eran sus allegados se burlaban, sus vecinos la cuestionaban, así como familiares no cercanos. Ninguno de ellos sabían su historia, ella era constantemente acosada por un profesor que siempre lograba reprobarla en alguna materia, para que ella fuera en busca de su “ayuda”. Lo que la llevo a terminar cambiándose de Universidad.

Pero como mencione antes, no es solo referente a los estudios, ES CON TODO. Si no tengo novio, a lo mejor es porque no me ha ido bien con nadie o porque no he encontrado el indicado y a lo mejor lo encuentre a mis cuarenta años. Si no me he casado, tal vez es porque aún no estoy lista para dar ese gran paso o simplemente no quiero hacerlo, y mi deseo es vivir unida a mi pareja porque eso me hace feliz. Si no tengo hijos, a lo mejor es porque tengo alguna condición médica que no me permite tenerlos, pero no eres de mi confianza y por eso no te lo digo.

Si se sienten identificados y creen que pueden ser una persona ¿Cuándo?, por favor PAREN… No hagan que las personas salgan corriendo, huyendo de ustedes cada vez que los vean. Dejen vivir a las personas a su manera y respeten sus decisiones, nunca sabemos lo que realmente ocultan o las situaciones por las que atraviesan, que los hacen vivir de una forma distinta a lo llamado común o ideal. Cada quien es libre y es su decisión vivir de la forma en que mejor lo desee, y dar ciertos pasos cuando realmente se sienta preparado para ello.