Las piedras en mi maleta

Desde que nací llevo una maleta a cuestas. Debo llevarla por siempre en el camino llamado vida. Ella iba vacía, pero fui recogiendo piedras. Por momentos sentí la maleta ligera, y pensé que se había roto y algunas piedras habían caído.

Esa situación que por momentos pensé superada, pero después de algún tiempo apareció como espina lastimandome sutilmente.

Aquello que quise hacer y mis inseguridades me lo impidieron. La carrera que me hubiera gustado estudiar. El abrazo que no di. Aquel gracias pendiente. El te odio que quisieras borrar. Las palabras que me guarde para mis padres, ex-pareja o a ese amigo. Ese amor que rechacé por aquel que no valió la pena. El te quiero que no salió por miedo.

Al parecer casi siempre son palabras.

Creo que todos llevamos esa maleta, algunas son más pesadas que otras. Me queda claro que algunas piedras podemos sacarlas de esa maleta… Pero de otras, nunca podré deshacerme. Supongo que solo me queda aligerar la carga cuando pueda, y hacer una maleta más fuerte, tal vez me toque remendarla más de una vez, será necesario para las piedras que me falten recoger en el camino.

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Ausencia…

Regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.
Oscar Wilde

Hay personas a nuestro alrededor con las que compartimos diariamente, personas que para nosotros tal vez significan más de lo que nosotros para ellos, hasta que nos percatamos que, no valoran nuestra presencia, nuestros sacrificios o nuestra compañía. A veces, esperan más de lo que podemos darles, los detalles que regalamos son ignorados sin importar nuestra entrega y esmero. Incluso, otras veces, aunque hagamos todo lo que desean, aunque estemos incondicionalmente a su lado… nunca será suficiente. Somos lastimados constantemente, y tratamos de hacer hasta lo imposible en busca de la aceptación de aquella persona. Padres insatisfechos de sus hijos. Parejas que menosprecian a quien supuestamente era su compañero de vida. Amigos que sólo están con nosotros por un interés.

¿Por qué nos dejamos pisotear? Nadie… Absolutamente nadie en la vida puede menospreciarnos, ni a nosotros como personas, ni nuestras capacidades, somos nosotros quienes les otorgamos el poder para hacerlo. Debemos apartar el dolor, olvidar la dependencia que tal vez sentimos hacia esa persona e incluso poner de un lado los sentimientos. A veces, por muy duro que suene, esto significará marcar cierta distancia ante nuestros padres, apartarnos de personas que han estado a nuestro alrededor por mucho tiempo o abandonar esa relación, estar constantemente ante estas negativas es nocivo para nuestro bienestar físico y mental, pero sobre todo para nuestra alma y espíritu.

Ciertamente no somos seres perfectos, no seremos los mejores en todo; pero todos tenemos una capacidad especial, un don o un talento. Puede que al leer esto pienses que no lo tienes, tal vez no lo has descubierto aún o no te has percatado cual es, pero de seguro en algún momento lo descubrirás. Y aún, cuando lo descubras, muchos te querrán hacer sentir que no es lo suficientemente bueno o que no tiene valor, pero no importa cuál sea, todo talento o capacidad es buena, debes defenderla y no permitir que nadie la menosprecie.

Al final, en el momento en que decidimos alejarnos de esas personas nocivas, que no valoran nuestra presencia, nuestra compañía y nuestras capacidades, terminan percatándose de lo que perdieron, les hará falta nuestra presencia y todas las cosas que hacíamos por y para ellos. Valora a quien tienes a tu lado, nunca hagas sentir a nadie menos, en algún momento no estarán más y tal vez no haya regreso para recuperarlas. Debes considerar valiosa la presencia de quienes deciden brindarte su compañía y te aceptan en todo momento, tienes que ser recíproco porque la ausencia puede ser devastadora. Somos seres únicos y bellos, si estas al lado de alguien que no te valora, recuerda que tu presencia significa luz para alguien en algún lugar.

Personas ¿Cuándo?

A veces son nuestros padres, a veces algún vecino, otras un amigo, en fin; me atrevo a asegurar que casi todos tenemos a nuestro alrededor una persona ¿Cuándo?, y si aún no saben quienes son estas personas a las que me refiero, con lo siguiente sabrán.

¿Cuándo te gradúas? ¿Cuándo tendrás novio? ¿Cuándo te vas a independizar? ¿Cuándo te vas a casar? ¿Cuándo tendrás hijos?

Exacto, ya saben de quienes hablo y de seguro ya se les vino alguna persona a la mente. Siempre me he preguntado por qué estás personas crean esta necesidad a entrometerse en la vida de los demás. Y tengo que decirlo, aparentan disfrutar cuestionarte, y lo peor es que lo hacen con respecto a todos los aspectos de tu vida. Todos estos cuestionamientos hacen de cada encuentro con esa persona una molesta e insoportable tortura, hasta que llega el momento que al notar su presencia saldrás corriendo en su dirección opuesta, para evitar sus molestos ¿Cuándo?

Siempre pensé que  los únicos que tenían derecho a cuestionarme eran mis padres, nadie más tiene el derecho de inmiscuirse en mi vida. Si me toma quince años terminar mi carrera universitaria, es mi problema… y de mis padres, si es que me están manteniendo. El conocer a alguien desde pequeño no te da el derecho de entrometerte en su vida, tu solo ves lo que esa persona te permite ver.

Una vez durante mi carrera universitaria conocí una compañera que llevaba cinco años en una carrera y aún estaba en el tercer año, compañeros que no eran sus allegados se burlaban, sus vecinos la cuestionaban, así como familiares no cercanos. Ninguno de ellos sabían su historia, ella era constantemente acosada por un profesor que siempre lograba reprobarla en alguna materia, para que ella fuera en busca de su “ayuda”. Lo que la llevo a terminar cambiándose de Universidad.

Pero como mencione antes, no es solo referente a los estudios, ES CON TODO. Si no tengo novio, a lo mejor es porque no me ha ido bien con nadie o porque no he encontrado el indicado y a lo mejor lo encuentre a mis cuarenta años. Si no me he casado, tal vez es porque aún no estoy lista para dar ese gran paso o simplemente no quiero hacerlo, y mi deseo es vivir unida a mi pareja porque eso me hace feliz. Si no tengo hijos, a lo mejor es porque tengo alguna condición médica que no me permite tenerlos, pero no eres de mi confianza y por eso no te lo digo.

Si se sienten identificados y creen que pueden ser una persona ¿Cuándo?, por favor PAREN… No hagan que las personas salgan corriendo, huyendo de ustedes cada vez que los vean. Dejen vivir a las personas a su manera y respeten sus decisiones, nunca sabemos lo que realmente ocultan o las situaciones por las que atraviesan, que los hacen vivir de una forma distinta a lo llamado común o ideal. Cada quien es libre y es su decisión vivir de la forma en que mejor lo desee, y dar ciertos pasos cuando realmente se sienta preparado para ello.

Leer, leer, leer…

Debo confesar que hasta hace algún tiempo, entre leer un libro y ver una película o una serie, mi decisión era sin pensarlo por la última opción. Pero con los años he tratado de adquirir el hábito de leer, tal vez no lo haga todos los días, pero trato de hacerlo regularmente. Conocí una persona cuyo trabajo era animar durante tres horas continuas, obviamente no puede parar de hablar este tiempo y le pregunté cómo lograba mantener diferentes temas cada día, cómo no se quedaba nunca sin que decir. Y su respuesta fue: “leo mucho”.

Aquí les comparto algunos beneficios que conlleva crear el hábito de la lectura, así como algunos tips para aquellos que de plano no son fanáticos de los libros:

Cuando lees, si lo haces con interés real, habrán palabras que no conoces por lo que buscaras su significado, de manera que tu vocabulario se torna más amplio.

Tal vez les ha pasado como a mí, que me he encontrado con esas personas intelectuales que atraen inmediatamente por la profundidad de sus conversaciones, pero en algún momento yo me he quedado sin mucho que decir, por lo que se me ha hecho un poco difícil seguir el ritmo de esas personas durante la conversación. Desde que leo regularmente eso ya no me sucede. Al leer, adquieres más conocimiento en cuanto a cultura general, historia, recetas o cualquiera sea el tema que más te agrade, por lo que se te es más fácil poder sobrellevar una conversación de manera prolongada, ya que tendrás conocimiento en variedad de temas.

Nuestro cerebro está compuesto por células llamadas neuronas, que se encuentran conectadas entre sí, y es esta conexión la que permite el funcionamiento adecuado de este órgano. Está comprobado científicamente que la lectura estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales.

Mientras lees, tu cerebro tiene que ordenar y relacionar ideas, memorizar e imaginar, y todo al mismo tiempo, es de esta forma como logras entender la lectura. Esto te ayudará a mejorar tu retentiva y a desarrollar una capacidad de respuesta más rápida.

Leer para el cerebro, es el equivalente del ejercicio para nuestro cuerpo. Dicho lo anterior, este “ejercicio” para nuestro cerebro ayuda a prevenir enfermedades como el Alzheimer, una de las formas más común de demencia que afecta gravemente la memoria, como consecuencia de la pérdida de neuronas y la conexión existente entre las mismas.

No tienes necesariamente que leer un libro, puedes leer el periódico regularmente, algún sitio con contenido educativo. Seamos honestos, no es lo mismo leer un portal de contenido histórico a leer el portal con las letras de mis canciones favoritas, no digo que lo último este mal, pero si lo que buscamos es un aprendizaje real debemos buscar las opciones correctas.

A lo mejor aún no logro convencerte, y de plano la historia y la cultura no son tus temas, así que no pensarás en leer sobre esto. Pero si te cautivan las películas, muchas de ellas son inspiradas en libros, así que podrías interesarte en conocer más sobre estas historias a través de sus libros, pues en la gran pantalla por cuestión de tiempo nunca está reflejado exactamente lo que está en las páginas.

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Lo mejor de todo, es que ahora que somos dependientes de la tecnología, existen dispositivos cuyo fin es la lectura, y solo tienes que comprar los libros que te interesan, teniendo así la posibilidad de portar varios libros en un dispositivo. Incluso hay muchos libros o artículos que encontraras de manera gratuita. Es más, existen diferentes aplicaciones que puedes descargar en tu móvil o tablet para leer, así siempre podrás llevar una lectura contigo de la cual podrás disfrutar en tus momentos libres.

Finalmente, para nosotros que tratamos de escribir, no hay nada mejor que leer. Nos ayudar a ampliar nuestro vocabulario y al aprender sobre nuevas temáticas, obtenemos ideas para nuestros propios artículos. Y, ¿cuál es tu lectura favorita?

 

 

Disfrutando la soltería

De seguro todos tenemos algún amigo/a o conocido que no puede vivir sin estar en una relación, tan pronto esta termina, luego de pasado su período de sufrimiento, comienza la nueva búsqueda para encontrar su próxima media naranja. Estas personas demuestran una dependencia emocional y afectiva por una relación, si no tienen una pareja se sienten vacíos y perdidos. Pero, ¿Por qué tu vida tiene que girar en torno a la necesidad de estar con otra persona? cuando puedes aprender a disfrutar de tu independencia.

El momento de soltería es un momento de independencia, en el que no estamos ligados a las responsabilidades de una relación, ya que por más independiente que pienses que eres aunque estés en una relación, no es así, la relación demanda tiempo entre otras cosas, tiempo que tienes para dedicarte sólo a ti cuando estas soltera/o. Creo que todos debemos aprender a disfrutar el tiempo de soltería, y no apresurar el encuentro de una nueva pareja. Mientras no estés con una pareja, puedes hacer las cosas que realmente te gustan, puedes descubrirte como persona. También podrás darte cuenta de lo que realmente quieres en una pareja, ya que al convivir contigo mismo/a empezarás a tener en claro que necesitas de la otra persona para que te complemente. La independencia que adquieres durante ese período te hará crecer si así te lo propones. El tiempo es sólo tuyo y puedes hacer lo que tú quieras.

Muchas veces necesitas crecer como persona y conocerte ti mismo, para entonces luego poder compartir tu vida con alguien más. Es por ello que algunas veces nuestras relaciones no son duraderas, porque nosotros mismos no tenemos una relación con nosotros mismos, teniendo conflictos internos que no nos permiten desarrollarnos adecuadamente en nuestra vida.

Creo que tenemos que descubrirnos, encontrar nuestras pasiones, desarrollar habilidades, aprender aquellas responsabilidades de las que nos podemos hacer cargo y aquellas que no. Compartir con la familia y con los amigos, crecer profesionalmente, ampliar los horizontes. Plantearnos metas, para llevarlas a cabo solos, para sentir la satisfacción de aquello que logramos llevar a cabo por nosotros mismo. Puedes irte de viaje, hacer deporte, compartir con una mascota, crear tu propio negocio; en fin, puedes hacer miles de cosas, porque como dije, el tiempo es sólo tuyo, te perteneces y puedes hacer lo que quieras.

¡Así es! no necesitamos de nadie para ser realmente felices, en algún momento llegará la persona ideal, pero antes es necesario conocernos. No le temas a la soledad, por el contrario disfrútala, pero lo más importante ¡disfrútate!

Historias compartidas

Siempre me ha gustado estar al aire libre, cuando tengo algo de tiempo me gusta salir; un área turística, un parque, el lugar donde las personas se reúnen a hacer ejercicios, una playa… En fin, cualquier lugar me parece perfecto. No es por el simple hecho de ir de paseo solamente. Con esto estoy conociendo lugares que no conocía, descubriendo la belleza y maravillándome cada día de mi país. Logro relajarme de la ajetreada vida cotidiana.

Pero les confieso que lo que más me gusta de hacer esto, son las historias… sí, las historias de quiénes concuerdan conmigo en momento y lugar.En estos paseos, he tenido la dicha de conocer tantas personas que amablemente me han contado vivencias de su vida personal, sus batallas, alegrías y tristezas.Personas que te inspiran, que al verlas piensas que su vida es por decirlo “normal”, pero en el interior están librando alguna lucha contra una tragedia.Historias de superación, sobre como lograr un imperio luego de crecer en la pobreza. Me han hecho viajar sin necesidad de salir del país, aquellos turistas que comparten sobre su patria mientras conocen la mía.
Te regalan su confianza y brindan la oportunidad de adquirir experiencia a través de sus vidas, a pesar que eres un extraño.

Padres, madres, hijos, hermanos, amigos… Con historias que nos motivan a ser mejor persona, a agradecer por nuestra vida, a no decaer por los tiempos oscuros. Definitivamente que podría escribir un libro con la recopilación de todas estás vivencias compartidas. Debemos aprender a escuchar, entiendo que es difícil aceptar a todo extraño que se te acerca, pero no le des la espalda a los demás, no sabes si el inicio de una gran amistad.

Sólo me queda dar las gracias a aquellas personas que compartiendo su historia, dejan una lección a quién las escucha, para el resto de la vida.

El árbol

Les ha pasado que algo forma parte de sus vidas por tanto tiempo, que termina pasando desapercibido, pero en el momento en que falta nos duele su ausencia. Pues así no paso con aquel árbol…

Cuando mis abuelos llegaron a la casa lo sembraron, se puede decir que creció con mi madre, luego llegó el momento en que mis padres formaron su hogar y allí continuaba. Desde que tengo uso de razón, recuerdo aquel árbol gigante a un costado de la casa.

Durante el verano, nos refrescaba con la fuerte brisa que sus hojas dirigían dentro de la casa y nos daba sombra de los intensos rayos de sol. En el invierno, esa misma brisa nos asustaba por el zumbido de sus hojas y ramas, junto a los relámpagos y las gotas de lluvia sobre el techo de la casa. En el mis hermanos y yo aprendimos como subir un árbol, por supuesto más de uno salió lastimado. Jugamos bajo el infinitamente, sus hojas formaron parte de la caja de la tiendita y de la comidita que preparaba junto a mis amiguitos, también me hizo renegar mil veces “porque tenía mil hojas que caían todos los días” y me tocaba recogerlas. Fue el hogar de cientos de pajaritos que al pararse en el nos regalaban sus melodías. Sin olvidar mencionar también los monos, ardillas, gusanos y arañas (la presencia de los últimos no tan agradable) que pasaron por sus ramas. Era el lugar predilecto para sentarse cuando se estaba desanimado o querías hablar con alguien en particular de la casa sin que los demás escucharán. Y que decir de la Navidad, era la envidia de todos por lo mágico que se veía con las luces que abrazaban sus ramas, sin contar que era el lugar donde se apreciaba la decoración de la casa a la perfección. Lastimosamente, los años hicieron efecto en el, las ramas ya no se sostenían, ya casi no tenía hojas y amenazaba con caer sobre la casa, así que se tuvo que tomar la triste decisión de cortarlo. Curiosamente todos decidimos estar en casa, a algunos se nos escapó una que otra lágrima y la melancolía nos embargo, incluso los vecinos compartieron el luto a nuestro lado, quienes mientras cortaban las ramas, llegaban a nuestra puerta con palabras como “que lástima” o “ese árbol estaba allí desde que llegue por aquí” en señal de pésame.

Aquel árbol dio compañía a cuatro generaciones, pues mis sobrinos también llegaron a contemplar su majestuosidad. Sólo quedan los buenos recuerdos creados y las mil historias que contar en torno a el, las cuales estoy segura van a perdurar en la familia durante muchos años más.