A mis 29

A mis 29

Es muy común escuchar que cuando cumplimos 29 años son muchas las cosas que han cambiado en nuestra vida. Se dice que a esta edad, sobre todo las mujeres hemos alcanzado la madurez, muchos están pensando en formalizar una familia y un hogar. Por supuesto no es igual para todos, a continuación les contaré sobre aquellos cambios de los que me he percatado en mi persona a los 29.

Sé lo que quiero y no temo a pelear por ello, adiós a aquel temor a reclamar o al pánico de hablar en público para dar mi opinión. Puedo decir “NO” con toda confianza, algo que no hacía frecuentemente, pues no solía negarme a nada y hacía muchas cosas en contra de mi voluntad. Ahora hago valer mi voz sin temor a lo que los demás piensen o si están en desacuerdo conmigo.

Estoy segura de lo que busco en una pareja, ya no me entusiasmo por quien me dice palabras bonitas para obtener un fin de mi persona. Me doy el tiempo de conocer a aquellos chicos que muestran algún tipo de interés en mí antes de involucrarme sentimentalmente. Sé exactamente lo que quiero de quien sea mi compañero de vida. De paso cabe destacar que no es sólo tema de pareja, también pasa con las personas que me rodean, con los años he adquirido destreza en conocer quién merece mi amistad y quien no, pasaron aquellos tiempos de permitirle a los falsos amigos que sólo me buscaban por un interés en particular. Apreció y doy el lugar a cada una de esas amistades que he cultivado con los años y que han demostrado ser verdaderas.

Pienso en la forma de mantener una finanza estable, no corro a gastar cada centavo que cae a mis manos como solía hacer. Trabajo en una manera de obtener un ingreso permanente, incluso cada día la idea de crear un negocio propio es más clara y trabajo en ella con el propósito de que llegue a convertirse en realidad. Invierto tiempo a mi vida profesional, me actualizo para estar a la vanguardia, le he tomado cariño a mi carrera, por lo que trabajo con entusiasmo y no lo veo como una obligación que tengo que cumplir únicamente por la remuneración económica.

Aprecio el tiempo que puedo estar a solas, en mi hogar, ya no es como al inicio de los veinte que no me negaba a ninguna fiesta, y que estaba dispuesta a salir seis de los sietes días por no admitir que todos. A esto va aunado, que ya no siento la necesidad de inventar excusas cuando no quiero salir, antes incluso llegue a sentir culpa al no querer ir a algún lugar, por lo que inventaba alguna excusa para que mis amigos no sintieran rechazo de mi parte. Tal vez ellos no sentían eso y era yo misma quien se imaginaba cosas, pero eso ha cambiado, ahora basta con decir “no tengo ganas de salir, quiero estar en casa” y sin existencia de remordimiento alguno. Ligado a lo anterior, valoro el tiempo con mi familia y amistades. No es cuestión de sólo pasar tiempo con ellos cuando hay alguna fiesta o es una época especial. Entre mis actividades, les dedico un día a ellos, salir a tomar un café o una charla amena; dedicándoles el tiempo que se merecen, dejando de lado el trabajo, el celular y cualquier otra distracción en el momento. Nunca sabremos cuando alguno de nuestros seres queridos nos hará falta, al menos nos quedará la satisfacción y recuerdos de la calidad del tiempo compartido.

Aunque algunas cosas definitivamente aún no cambian, por ejemplo, mientras gran parte de mis contemporáneos que no tienen pareja o un hogar formalizado, están empezando a preocuparse por aquella sensación de “el tiempo se acaba” en mis planes a corto plazo aún no contemplo el formalizar un hogar. Las metas para mi desarrollo personal abarcan mi interés por completo, dejando momentáneamente otras necesidades de lado. El tiempo es la clave, recuerda todo llegará a su momento. Lo importante es que vivas el momento y que disfrutes cada aspecto de tu vida.

¿Cómo han sido sus 29 o cómo creen que serán? ¿Alguna meta específica por cumplir? Comparte tú experiencia.

Los secretos de belleza de Audrey Hepburn

Para tener unos labios atractivos, di siempre palabras amables.

Para tener ojos adorables, mira siempre las cosas buenas de la gente.

Para una figura esbelta, comparte tu comida con los que padecen hambre.

Para tener un cabello lindo permite que un niño pase sus deditos por él, por lo menos una vez al día.

Para mantener la elegancia, camina siempre con la certeza de que nunca estas sola.

La gente más que las cosas, tiene derecho a ser restablecida, revivida, redimida y reivindicada. Nunca rechaces ni deseches a nadie.

Recuerda, si necesitas una mano amiga la encontraras en el extremo de cada uno de tus brazos. Con el tiempo y la madurez descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti misma y otra para ayudar a los demás.

La belleza de una mujer no está en su figura, en la ropa que viste o en la forma como se peina. La belleza de una mujer tiene que ser vista en sus ojos porque son la puerta de su alma, el lugar en donde habita el amor.

La belleza de una mujer no está en la moda superficial. La verdadera belleza de una mujer se refleja en su alma, en la bondad con la que da amor y en la pasión que demuestra.

La belleza de una mujer crece con el pasar de los años.