Liebster Award

liebster-award.png

Ante todo, quiero agradecer a Juan Maggiani por tenerme en cuenta en su nominación al premio “Liebster Award”, la verdad es que no me lo esperaba.

Para aquellos que no conocen, el reto consiste en que el nominado tiene que responder una serie de preguntas, 11 en total, para conocer algunos aspectos de cada autor. Luego el nominado debe seleccionar otros 5 bloggeros merecedores de tal reconocimiento. Ahora aquí les comparto mis respuestas a las preguntas:

1. Algo que nadie sabe…
Hay 4 personas, dos que quiero volver a ver y las otras dos ver por primera vez, para a cada una darle un abrazo y decirle “Gracias”.

2. ¿A qué me dedico profesionalmente?
Soy el terror del 90% de la población (Incluyéndome)… Dentista.

3. Libro favorito…
Difícil, pero me iré por los primeros que me cautivaron… La trilogía Nueva York (Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada) de Paul Auster… Mucho suspenso.

Leer más “Liebster Award”

Anuncios

Catarsis nocturna

Me considero una persona de alta productividad nocturna, sobre todo a la hora de escribir las entradas para este blog, pues por lo general la inspiración me llega en la noche.

Siempre he tratado de crear un horario para dormir, el que trato de cumplir estando en cama a las 12, pero a menos que mi día haya sido muy agotador, no logro conciliar el sueño. Es en ese momento en que mi mente empieza a recapitular todo el día, lo que hice y lo que no, los pendientes, etc. Pero también pasa que me llegan las ideas para escribir, hay días en que son las 3 de la madrugada, me despierto con esta idea y digo, lo dejaré para mañana, seguiré durmiendo y mañana la desarrollo. Llega el día, busco mi laptop para escribir, y ¿qué creen? No pasa nada, solo queda como eso, una idea, porque no logro encontrar las palabras para aquella iluminación que irrumpió el efecto de morfeo. Igual me pasa que pienso en algo sobre lo que quiero escribir durante el día y por lo general tampoco logro hacerlo, no puedo ir más allá de unas cuantas líneas.

De noche, es algo maravilloso lo que me sucede, siento que entro en catarsis nocturna, mis mejores entradas han nacido mientras el resto del mundo a mi alrededor duerme. Puedo estar profundamente dormida y de repente despierto, ya sea para ir al baño, porque mi perro ladro o cualquier sea el motivo, y en el juego de volver a dormir,  empiezo a desarrollar la idea en mi cabeza. Ahora sé que cuando esto me pasa, tengo que seguir el instinto; me levanto de la cama, saco mi laptop, me pongo los audífonos y empiezo a escribir y escribir, las palabras fluyen sin dificultad alguna, van saliendo de forma tan espontánea que nadie me lo creería. La verdad, es algo gratificante, pues muchas de las entradas están basadas en asuntos personales, que al ser compartidos me hace sentir liberada. Lo que trato de hacer de manera forzada en 3 horas durante el día, en ese período de catarsis lo logro hasta en media hora.

Tal vez es la tranquilidad de la noche y la paz que evoca, lo que me ayuda a desarrollar mi escritura, pero aún estando en las mismas condiciones de soledad y calma durante el día, el resultado no es el mismo. Todos funcionamos de manera diferente y creo que debemos seguir las señales que nos brinda nuestro cuerpo, en vez de tratar de forzarlo para que se habitúe a trabajar como lo hacen los demás, tal vez nuestra fuente de éxito esta en hacer las cosas de manera diferente.

 

Retos/Tareas

Después de una reunión entre amigos, en la que salió a relucir mi completa ignorancia en cuanto a Star Trek, uno de ellos me reto a ver las últimas tres películas, así que decidí traer esa nueva idea al blog, se trata de cumplir retos o más bien tareas interpuestas por ustedes.

Los retos/tareas pueden incluir:

  • Películas
  • Música (Escuchar un disco o una canción en particular, ver un video)
  • Hacer una receta
  • Leer un libro

De tener otra idea sólo tienes que escribirme, por supuesto se aceptarán tareas que puedan ser alcanzables. Para cumplir con el reto podrá ser dado un tiempo estipulado, claro esta depende de que se trate. De igual forma dependiendo de la preferencia de quién envíe el reto se dará crédito por la idea.

Puedes enviar un reto o tarea a través del correo electrónico toldbylis@gmail.com o dejando tu comentario en esta entrada. ¡Espero tu participación!

El árbol

Les ha pasado que algo forma parte de sus vidas por tanto tiempo, que termina pasando desapercibido, pero en el momento en que falta nos duele su ausencia. Pues así no paso con aquel árbol…

Cuando mis abuelos llegaron a la casa lo sembraron, se puede decir que creció con mi madre, luego llegó el momento en que mis padres formaron su hogar y allí continuaba. Desde que tengo uso de razón, recuerdo aquel árbol gigante a un costado de la casa.

Durante el verano, nos refrescaba con la fuerte brisa que sus hojas dirigían dentro de la casa y nos daba sombra de los intensos rayos de sol. En el invierno, esa misma brisa nos asustaba por el zumbido de sus hojas y ramas, junto a los relámpagos y las gotas de lluvia sobre el techo de la casa. En el mis hermanos y yo aprendimos como subir un árbol, por supuesto más de uno salió lastimado. Jugamos bajo el infinitamente, sus hojas formaron parte de la caja de la tiendita y de la comidita que preparaba junto a mis amiguitos, también me hizo renegar mil veces “porque tenía mil hojas que caían todos los días” y me tocaba recogerlas. Fue el hogar de cientos de pajaritos que al pararse en el nos regalaban sus melodías. Sin olvidar mencionar también los monos, ardillas, gusanos y arañas (la presencia de los últimos no tan agradable) que pasaron por sus ramas. Era el lugar predilecto para sentarse cuando se estaba desanimado o querías hablar con alguien en particular de la casa sin que los demás escucharán. Y que decir de la Navidad, era la envidia de todos por lo mágico que se veía con las luces que abrazaban sus ramas, sin contar que era el lugar donde se apreciaba la decoración de la casa a la perfección. Lastimosamente, los años hicieron efecto en el, las ramas ya no se sostenían, ya casi no tenía hojas y amenazaba con caer sobre la casa, así que se tuvo que tomar la triste decisión de cortarlo. Curiosamente todos decidimos estar en casa, a algunos se nos escapó una que otra lágrima y la melancolía nos embargo, incluso los vecinos compartieron el luto a nuestro lado, quienes mientras cortaban las ramas, llegaban a nuestra puerta con palabras como “que lástima” o “ese árbol estaba allí desde que llegue por aquí” en señal de pésame.

Aquel árbol dio compañía a cuatro generaciones, pues mis sobrinos también llegaron a contemplar su majestuosidad. Sólo quedan los buenos recuerdos creados y las mil historias que contar en torno a el, las cuales estoy segura van a perdurar en la familia durante muchos años más.