¿Qué nos quedará?

Hoy mientras estaba viendo las noticias, me he preguntado, ¿Qué nos quedará después de esta crisis? Todos la estamos pasando como mejor hemos podido para hacer el tiempo llevadero, muchos no sentimos que nuestra vida se detuvo porque seguimos trabajando en cualquiera de sus modalidades. Algunos aprovecharon para desarrollar nuevas habilidades, esas clases de música o fotografía pendientes, otros se inscribieron en algún curso o leyeron los libros sobre la repisa. Están los que dedicaron tiempo a crear nuevas recetas, los que hicieron las reparaciones y tareas pendientes del hogar. También están aquellos que se pasaron frente al televisor, poniéndose al día en todas esas series y películas que nunca pudieron ver. Y pues, estamos los que venimos haciendo una combinación de todas las anteriores… Pero una vez volvamos a la “nueva normalidad”, qué nos quedará.

Se hará costumbre compartir con nuestros seres queridos. Los abrazos y los te quiero ya no serán pospuestos. Seguiremos valorando y respetando la labor de aquellos que nos cuidaron. No volveremos a perder el contacto con todos aquellos con quienes nos reencontramos en estos meses. De vez en cuando le daremos cariño a nuestro hogar.

Nos olvidaremos de nuestros teléfonos en las reuniones familiares y sociales, para estar presentes. Iremos al trabajo con ganas, compartiremos y nos preocuparemos por nuestros compañeros y seremos agradecidos por lo que tenemos. Seguiremos al pendiente por el vecino que tanto necesito de nuestra ayuda, la solidaridad será permanente en nuestras vidas. Nos preocuparemos por aquellos que están solos. Crecerán los pequeños con hábitos de higiene mejor que los que nos llegaron a inculcar a nosotros y serán los adultos capaces de mantenerse con esos hábitos adquiridos.

Tal vez aprenderemos a valorar cada instante, cada compañía, cada atardecer, cada baile, cada mirada, cada abrazo… La vida nos esta dando una lección, de golpe nos ha tocado aprender que todo puede cambiar en un segundo, que podemos perder la seguridad y estabilidad en un abrir y cerrar de ojos, que no sabemos cuando será la última vez con alguien. Esta en nosotros los que nos pueda quedar de estos momentos tan difíciles ¿Qué crees que nos quedará?

Abril 2020

Este mes no ha sido de gran diferencia al mes anterior, continúa la misma situación de confinamiento, donde todos los días parecen igual, donde se perdió el sentido del tiempo, aunque en algunos lugares ya se empieza a ver a lo lejos, la luz al final del túnel. Mientras tanto, seguimos extrañando ese contacto físico, los abrazos, las noches de amigos y esas reuniones que en muchas ocasiones sentimos tan pesadas.

Como muchos, me toco celebrar mi cumpleaños en medio de esta cuarentena, si algo me ha enseñado este tiempo, es que los planes quedan en la nada. Pero eso no quiere decir que el momento este arruinado, por lo contrario, creo que la situación hace que valoremos realmente la fecha, no hay espacio para los regalos materiales, grandes fiestas o reuniones, gana la improvisación, los detalles obtenidos de tu esfuerzo y creatividad. Por mi parte, recibí sorpresas muy inesperadas, fue un día de charla tendida con algunas personas quienes tenía tiempo que no lo hacía, estar en cuatro paredes ha hecho que salgamos de los mensajes vacíos.  

Por otro lado, personalmente, fue un mes en el que invertí al estudio, le di alas a empezar con algunas metas que tenía en pausa desde hace algún tiempo, aprovechando que el tiempo es ahora lo que nos sobra. Un mes de retos, crecimiento profesional y personal, de aceptar la nueva normalidad.

Por último, ¡Feliz día del trabajo! El mantenerse en una pausa momentánea, no resta la labor, hoy el trabajo y la responsabilidad es desde casa.   

 

 

Detalles

Llega un punto en que ves la vida con otra perspectiva, lo que hace algún tiempo te parecía importante, pasa a segundo plano. Entonces empiezas a disfrutar de los momentos, de las personas, los que están, los abrazos, las palabras, la atención y el estar. Aprecias que las lejanías se hagan cortas, la conexión con el otro, que te escuchen más que te oigan. Apuestas por las experiencias y por crear nuevos recuerdos. Empiezas a agradecer los pequeños detalles, al final son esos los que te hacen vivir, pero sobre todo, los que te hacen sentir.

La mente: nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo

Hace unos días tras publicar una entrada me preguntaron que hacía para manejar la ansiedad, como me dicen, en estos días de encierro la mente nos suele jugar malas pasadas y empiezan las crisis. Para empezar, no soy especialista en el tema, pero lo he vivido, sé lo que se siente, eventos me han desencadenado estas crisis. Lo más importante es que si piensas que es algo que se te puede salir de las manos o simplemente no entiendes qué te sucede, debes buscar ayuda profesional para poder controlarla. Cuando pasé por la primera crisis, tenía 19 años, estaba cursando una carrera que detestaba y quería abandonarla, mis padres por supuesto no lo aceptaban y me exigían demasiado, justo en este período muere mi padre, y allí empezó. Viví el duelo, busque una carrera que sí me gustaba y todo mejoró. Años después, tuve algunos episodios muy ligeros, los cuales con ayuda profesional fueron desapareciendo.

Me preguntaron que sentía cuando me iba a dar una crisis, yo logré empezar a identificar las señales cuando estaban por iniciar los episodios. En mi caso en particular sentía que me faltaba el aire, algo de opresión en el pecho, llegue a sentir que se me adormecían las manos. ¿Qué hacía? Si algo he aprendido, es que nuestra mente puede ser nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo. Nosotros tenemos hasta cierto punto el poder de controlar cuando los síntomas van iniciando,  esto es algo que me enseño la psicóloga, creo que es de lo más importante, para no dar pie a crisis severas. Como saben soy mucho de música, así que me ponía mis audífonos y escuchaba mi música favorita, tomaba mucha agua fría y lo más importante, dejar de pensar en lo que me estaba causando la crisis. Esto último, suena particularmente difícil, pero de nuevo, repito, con ayuda lo logras, hay situaciones que van más allá de nuestro poder, de las que a veces sentimos culpa y solo necesitas de ayuda para comprender que no tienes que sentir esos sentimientos negativos. Al pasar por diferentes etapas de crisis, sabes que las más severas se pueden sentir como si la vida se te fuera, no quieres llegar allí, por ende empiezas a poner un alto temprano. También he escuchado de muchos que buscan medios de entretenimiento para estos momentos, incluso yo, cuando iniciaron empecé a escribir, en tiempos difíciles y con un buen impulso inició este Blog. Puedes pintar, tomar fotos, incluso charlar con alguien de tu agrado o cualquier otra actividad que te ayude en estos momentos.

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La crisis según Albert Einstein

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Continuar leyendo “La crisis según Albert Einstein”