El adiós…

Hoy me tropecé con este poema, me ha hecho pensar en que tal vez y es cierto, y el adiós no existe. Nos despedimos de personas, trabajos, situaciones y quién sabe que otras cosas más,  si bien es cierto, todo queda superado, pasamos la página con el tiempo, pero el recuerdo siempre quedará. 

 
En verdad os digo que el adiós no existe: 
 
Si se pronuncia entre dos seres
que nunca se encontraron,
es una palabra innecesaria.
 
Si se dice entre dos que fueron uno,
es una palabra sin sentido.
 
Porque en el mundo real del espíritu,
solo hay encuentros y nunca despedidas,
y porque el recuerdo del ser amado
crece en el alma con la distancia,
como el eco en las montañas del crepúsculo.
 
Khalil Gibran

No hacer nada esta bien

Ayer decidí que no haría nada y no hice nada, se sintió bien y hasta creo que lo necesitaba. Es que somos muchos los que estamos acostumbrados a una vida ajetreada. En mi caso, no recuerdo estar tanto tiempo en casa sin hacer nada. Desde el colegio, en las tardes estaba en alguna actividad. Luego, la Universidad, los horarios de 7 a 7, digamos que el sol nunca me pillaba en casa. De allí, comencé a trabajar. Y sí, sí he tenido vacaciones. Pero en ese tiempo tampoco es que me quede estática, siempre sale algún viaje, tiempo de paseo, de aprovecharla con familiares y amigos.

La verdad es que han sido tiempos extraños, con esto del confinamiento, a pesar que no dejé de trabajar, ya que seguí la atención por la parte pública, la atención privada si quedó en pausa, eso significaba llegar a medio día a casa. Pensé que me podría entretener con la maestría que pasó a virtual, pero después de unos días ya me percataba que no sería suficiente. Empecé a buscar otros cursos y pues que terminé inscrita en 3. Sí, dedique tiempo a la casa, a mis mascotas, a mi familia, a ver televisión y a leer, todo para mantenerme ocupada. Les cuento, sí que lo he logrado, a tal punto que me ha pegado un agotamiento como hace años no sentía.

Durante este tiempo pensé que podría dedicarme a escribir en el Blog, vaya sorpresa, por más que trataba, todo quedaba en dos líneas, así que deje de intentarlo. Es que nada forzado, puede tener buen resultado. Esta mañana, me he percatado, que a veces lo que necesitamos es parar, esa parada puede ser de horas o días, pero son necesarias para poder retomar nuestra vida, para inspirarnos, para desbloquear, para fluir.

Así que, esta bien tirarte en el sofá unos días, quedarte viendo T. V., no querer salir, preferir estar con tu gato, quedarte leyendo un libro. Levantarte y decir, hoy no haré nada esta permitido y que nadie nos juzgue por eso. Yo por lo pronto, me tomaré unos días de sofá.

Nueva normalidad

A medida que se van soltando algunas restricciones en varios países, cada día es más común escuchar el término “Nueva normalidad” y todas las implicaciones que conllevará.

Extrañaremos pequeños detalles del día a día, la barrera que trae el uso del cubre boca, los rostros se volverán un misterio, tendremos que imaginar las expresiones faciales, las sonrisas permanecerán a escondidas y muchos abrazos seguirán en pausa.

Hay muchas cosas que aún no tenemos la certeza del cómo serán, lo que si es cierto, es que la dinámica en muchas actividades cambiará, tendremos que aprender a convivir en la lejanía, compartir con un grupo de amigos no será igual. Algunos restaurantes empiezan a innovar para brindar el servicio a sus clientes, con limitaciones en el número que podrán recibir, en los trabajos la distancia entre compañeros será imperativa.

Otros piensan que la vida de antes no era la normal, tal vez por estar siempre encerrados en nuestros teléfonos, porque no compartíamos con nuestros seres queridos, porque muchos sentían el trabajo como una actividad impositiva y necesaria para subsistir, por el espacio que le robamos a la naturaleza y este tiempo nos lo ha recordado.

Nuestra libertad ha sido puesta a prueba por un enemigo invisible, este enemigo no se irá pronto, aún estamos aprendiendo de el, nos está dejando grandes lecciones que ojalá hagan cambiar nuestro rumbo y cuando todo mejore con esta nueva normalidad, hayamos aprendido a apreciar de la simplicidad, de la compañía y de la vida.

Efectos de la música

Para muchos la música siempre es nuestra mejor compañía: en el tráfico, al hacer ejercicio, incluso para trabajar o estudiar. Dependiendo de nuestro estado de ánimo, así mismo serán las canciones que elegimos. En las celebraciones la música es uno de los elementos más importantes, usamos melodías alegres y rítmicas para amenizar el ambiente. Cuando estamos tristes o enojados también solemos recurrir a la música, pero en estos momentos nos decidimos por canciones con letras tristes o con tiempos más lentos. Esto suele ayudarnos con esos sentimientos negativos que tenemos en ese momento y nuestro estado de ánimo empieza a estabilizarse.

Existen diversos estudios y libros acerca de los efectos de la música sobre el cerebro, incluso, gracias a estos estudios la música se utiliza como terapia para enfermedades como el Alzheimer y el autismo, si bien es cierto no representa una cura, suele mejorar el estado de aquellos pacientes.

¿Pero qué es lo que nos hace sentir tan bien cuando nos adentramos en el mundo de la música? La Universidad de Florida público una infografía sobre la psicología de la música (En inglés). En esta infografía como en múltiple literatura, nos dice que al escuchar música son estimulados receptores en casi todas las áreas del cerebro, algo muy difícil de alcanzar al realizar otras actividades. El ritmo actúa sobre las cortezas frontal izquierda y parietal izquierda (integración visual, auditiva y somatosensorial con fin de guiar el comportamiento); el tono sobre la corteza prefrontal, cerebelo y lóbulo temporal (procesamiento y control socioemocional); la letra, actúa sobre las áreas de Broca y Wernicke (lenguaje). A pesar de mencionar estas partes y sus funciones de manera superficial, es suficiente para ver el maravilloso efecto que tiene la música de manera generalizada en diferentes partes del cerebro.

La estimulación de esos receptores en estas áreas del cerebro causa efectos positivos en nuestro cuerpo como reducir la ansiedad y el estrés, proporcionándonos un estado de relajación e incluso felicidad. Puede ser por todo esto que de manera inconsciente al sentir estos signos negativos buscamos de música, tal vez nuestro cuerpo pide aquella medicina que lo hace relajar. La música es terapia, es un refugio que está al alcance de casi todos, esta presente en casi todos los momentos de nuestra vida. Personalmente, soy de las que se encierra en la música en momentos de agobio, al pasar un par de horas, estoy como nueva. Y ustedes, ¿Comparten estas sensaciones con la música?

¿Qué nos quedará?

Hoy mientras estaba viendo las noticias, me he preguntado, ¿Qué nos quedará después de esta crisis? Todos la estamos pasando como mejor hemos podido para hacer el tiempo llevadero, muchos no sentimos que nuestra vida se detuvo porque seguimos trabajando en cualquiera de sus modalidades. Algunos aprovecharon para desarrollar nuevas habilidades, esas clases de música o fotografía pendientes, otros se inscribieron en algún curso o leyeron los libros sobre la repisa. Están los que dedicaron tiempo a crear nuevas recetas, los que hicieron las reparaciones y tareas pendientes del hogar. También están aquellos que se pasaron frente al televisor, poniéndose al día en todas esas series y películas que nunca pudieron ver. Y pues, estamos los que venimos haciendo una combinación de todas las anteriores… Pero una vez volvamos a la “nueva normalidad”, qué nos quedará.

Se hará costumbre compartir con nuestros seres queridos. Los abrazos y los te quiero ya no serán pospuestos. Seguiremos valorando y respetando la labor de aquellos que nos cuidaron. No volveremos a perder el contacto con todos aquellos con quienes nos reencontramos en estos meses. De vez en cuando le daremos cariño a nuestro hogar.

Nos olvidaremos de nuestros teléfonos en las reuniones familiares y sociales, para estar presentes. Iremos al trabajo con ganas, compartiremos y nos preocuparemos por nuestros compañeros y seremos agradecidos por lo que tenemos. Seguiremos al pendiente por el vecino que tanto necesito de nuestra ayuda, la solidaridad será permanente en nuestras vidas. Nos preocuparemos por aquellos que están solos. Crecerán los pequeños con hábitos de higiene mejor que los que nos llegaron a inculcar a nosotros y serán los adultos capaces de mantenerse con esos hábitos adquiridos.

Tal vez aprenderemos a valorar cada instante, cada compañía, cada atardecer, cada baile, cada mirada, cada abrazo… La vida nos esta dando una lección, de golpe nos ha tocado aprender que todo puede cambiar en un segundo, que podemos perder la seguridad y estabilidad en un abrir y cerrar de ojos, que no sabemos cuando será la última vez con alguien. Esta en nosotros los que nos pueda quedar de estos momentos tan difíciles ¿Qué crees que nos quedará?