Abril 2020

Este mes no ha sido de gran diferencia al mes anterior, continúa la misma situación de confinamiento, donde todos los días parecen igual, donde se perdió el sentido del tiempo, aunque en algunos lugares ya se empieza a ver a lo lejos, la luz al final del túnel. Mientras tanto, seguimos extrañando ese contacto físico, los abrazos, las noches de amigos y esas reuniones que en muchas ocasiones sentimos tan pesadas.

Como muchos, me toco celebrar mi cumpleaños en medio de esta cuarentena, si algo me ha enseñado este tiempo, es que los planes quedan en la nada. Pero eso no quiere decir que el momento este arruinado, por lo contrario, creo que la situación hace que valoremos realmente la fecha, no hay espacio para los regalos materiales, grandes fiestas o reuniones, gana la improvisación, los detalles obtenidos de tu esfuerzo y creatividad. Por mi parte, recibí sorpresas muy inesperadas, fue un día de charla tendida con algunas personas quienes tenía tiempo que no lo hacía, estar en cuatro paredes ha hecho que salgamos de los mensajes vacíos.  

Por otro lado, personalmente, fue un mes en el que invertí al estudio, le di alas a empezar con algunas metas que tenía en pausa desde hace algún tiempo, aprovechando que el tiempo es ahora lo que nos sobra. Un mes de retos, crecimiento profesional y personal, de aceptar la nueva normalidad.

Por último, ¡Feliz día del trabajo! El mantenerse en una pausa momentánea, no resta la labor, hoy el trabajo y la responsabilidad es desde casa.   

 

 

Detalles

Llega un punto en que ves la vida con otra perspectiva, lo que hace algún tiempo te parecía importante, pasa a segundo plano. Entonces empiezas a disfrutar de los momentos, de las personas, los que están, los abrazos, las palabras, la atención y el estar. Aprecias que las lejanías se hagan cortas, la conexión con el otro, que te escuchen más que te oigan. Apuestas por las experiencias y por crear nuevos recuerdos. Empiezas a agradecer los pequeños detalles, al final son esos los que te hacen vivir, pero sobre todo, los que te hacen sentir.

La mente: nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo

Hace unos días tras publicar una entrada me preguntaron que hacía para manejar la ansiedad, en estos días de encierro la mente nos suele jugar malas pasadas y empiezan las crisis. Para empezar, no soy especialista en el tema, pero sé lo que es, lo que se siente, lo he vivido, he tenido algunos períodos que suelen ser muy esporádicos, pero ya he aprendido a controlarla y para esto creo que es necesario entender lo que nos sucede.

Mi primera crisis, tenía 19 años, estaba cursando una carrera que detestaba y quería abandonarla, mis padres por supuesto no lo aceptaban y me exigían demasiado, justo en este período muere mi padre, y allí empezó. Viví el duelo, busque una carrera que sí me gustaba y todo mejoró. Años después, tuve episodios muy ligeros, producto de la carrera y situaciones que se nos escapan de las manos. De allí, todo fue bien… Hasta el año pasado, fue el año en que tuve las peores crisis, no se comparan ni a aquellas cuando mi padre murió. El 2019 fue un año donde conviví con la persona equivocada, con resultados inesperados que me llevaron a tomar decisiones difíciles, de esas que cambiaran la vida.

¿Qué siento? Cuando has tenido varias crisis, empiezas a identificar las señales cuando van a iniciar. En mi caso en particular siento que me falta el aire, algo de opresión en el pecho, en las peores cuando se sale de control, adormecimiento en las manos y mis manos tiemblan. ¿Qué hago? Si algo he aprendido, es que nuestra mente puede ser nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo. Nosotros tenemos hasta cierto punto el poder de controlarlas cuando los síntomas van iniciando, creo que esto es algo de lo más importante para no dar pie a crisis severas. Como saben soy mucho de música, así que cuando siento que vienen, me pongo mis audífonos y escucho mi música favorita, tomo mucha agua fría y lo más importante, dejar de pensar en lo que me esta causando la crisis. Al pasar por diferentes etapas de crisis, sabes que las más severas se pueden sentir como si la vida se te fuera, no quieres llegar allí, por ende empiezas a poner un alto temprano. También he escuchado de muchos que buscan medios de entretenimiento para estos momentos, incluso yo, cuando iniciaron empecé a escribir, en tiempos difíciles y con un buen impulso inició este Blog. Puedes pintar, tomar fotos, incluso charlar con alguien de tu agrado o cualquier otra actividad que te ayude en estos momentos.

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La crisis según Albert Einstein

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Continuar leyendo “La crisis según Albert Einstein”