Las palabras…

Las palabras son pequeñas palancas,
pero no hemos encontrado todavía su punto de apoyo.

Las apoyamos unas en otras
y el edificio cede.
Las apoyamos en el rostro del pensamiento
y las devora su máscara.
Las apoyamos en el río del amor
y se van con el río.

Y seguimos buscando su suma
en una sola palanca,
pero sin saber qué queremos levantar,
si la vida o la muerte,
si el hecho mismo de hablar
o el círculo cerrado de ser hombres.

Roberto Juarroz 

Siéntelo, llóralo, súfrelo…

La mejor manera de matar a alguien en tu corazón es dejarlo morir lentamente en tu mente, sin nombrarlo, sin llamarle, sin escribirle, sin buscarle…

Que muera poco a poco, en agonía lenta para que no reviva, si lo dejas morir abruptamente, revivirá a cada instante.

Siéntelo, llóralo, súfrelo, pero no eternamente.

Joaquín Sabina.

Invencible

En medio del odio, descubrí que había dentro de mí, un amor invencible. En medio de las lágrimas, descubrí que había dentro de mí, una sonrisa invencible. En medio del caos, descubrí que había dentro de mí, una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo que… En medio del invierno, había dentro de mí, un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque esto dice que no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra; dentro de mí hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta.

Albert Camus

Tú eres el resultado de ti mismo

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque tú, fundamentalmente tú, has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza o por tu salud, o por tu suerte. Enfréntate con valor y acepta que de una y otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar. No te quejes de la falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. “Empieza ahora mismo”. Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tú has sido el desordenado, el torpe, el ignorante, el vicioso, el irresponsable, tú y únicamente tú, nadie pudo haberlo hecho por ti. La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será presente. Aprende de los fuertes, de los activos, imita a los enérgicos y también a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin aliento morirán.

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Lo imposible

De todas las formas de pedirte que te quedes, a saber,
con los ojos abiertos, con un ramo fresco en la mañana,
con una frase a destiempo que te convenza de que puedes sentarte al borde de mis heridas sin miedo a hacerme daño;
es decir,
con la rodilla sobre el césped,
la súplica en el dedo,
con la noche que se termina si no respondes a mi urgencia,
con esta valentía mía que promete hacerte reina del castillo solo si te quedas,
solo si te pido que te quedes,
con esta soledad que llena de tu nombre y me dibuja cien pájaros en la espalda del color de tus ojos hierba,
de todas estas formas, amor mío,
de pedirte que te quedes conmigo
escojo el silencio
que es el único que sabe cómo pedirte
lo imposible.

Elvira Sastre

No te rindas…

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, ¡Porque yo te quiero!

Mario Benedetti

Eso de quedarse

Quisiera pedirte que te quedaras
pero eso de quedarse
lo hace uno por voluntad propia
si tengo que pedirte que te quedes
entonces ya te fuiste
si tengo que pedirte un beso
entonces no soy de tu antojo
si tengo que pedirte
no ser tan fría o que me escribas
entonces estoy rogando
que hagas un esfuerzo
por regalarme lo que no tienes
lo que no nace de lo profundo de ti
y el amor
es una consecuencia involuntaria
no algo que se va pidiendo
en conversaciones cortas
o miradas frágiles
quisiera pedirte que te quedaras
pero estoy prolongado tu resistencia
estoy conspirando con tu incomodidad
quisiera pedirte que te quedaras
pero prefiero que mis palabras
se queden conmigo
y no en la duda de tu voluntad

Quetzal Noah