Tú eres el resultado de ti mismo

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque tú, fundamentalmente tú, has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza o por tu salud, o por tu suerte. Enfréntate con valor y acepta que de una y otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar. No te quejes de la falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. “Empieza ahora mismo”. Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tú has sido el desordenado, el torpe, el ignorante, el vicioso, el irresponsable, tú y únicamente tú, nadie pudo haberlo hecho por ti. La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será presente. Aprende de los fuertes, de los activos, imita a los enérgicos y también a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin aliento morirán.

Leer más “Tú eres el resultado de ti mismo”

Lo imposible

De todas las formas de pedirte que te quedes, a saber,
con los ojos abiertos, con un ramo fresco en la mañana,
con una frase a destiempo que te convenza de que puedes sentarte al borde de mis heridas sin miedo a hacerme daño;
es decir,
con la rodilla sobre el césped,
la súplica en el dedo,
con la noche que se termina si no respondes a mi urgencia,
con esta valentía mía que promete hacerte reina del castillo solo si te quedas,
solo si te pido que te quedes,
con esta soledad que llena de tu nombre y me dibuja cien pájaros en la espalda del color de tus ojos hierba,
de todas estas formas, amor mío,
de pedirte que te quedes conmigo
escojo el silencio
que es el único que sabe cómo pedirte
lo imposible.

Elvira Sastre

No te rindas…

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, ¡Porque yo te quiero!

Mario Benedetti

Eso de quedarse

Quisiera pedirte que te quedaras
pero eso de quedarse
lo hace uno por voluntad propia
si tengo que pedirte que te quedes
entonces ya te fuiste
si tengo que pedirte un beso
entonces no soy de tu antojo
si tengo que pedirte
no ser tan fría o que me escribas
entonces estoy rogando
que hagas un esfuerzo
por regalarme lo que no tienes
lo que no nace de lo profundo de ti
y el amor
es una consecuencia involuntaria
no algo que se va pidiendo
en conversaciones cortas
o miradas frágiles
quisiera pedirte que te quedaras
pero estoy prolongado tu resistencia
estoy conspirando con tu incomodidad
quisiera pedirte que te quedaras
pero prefiero que mis palabras
se queden conmigo
y no en la duda de tu voluntad

Quetzal Noah

El hombre-carro…

Llego a “esta ciudad” y desde entonces le llamaron CARRO. Ese solo nombre le dio a entender que el sentido de su vida sería recorrer y recorrer caminos hasta llegar a “otra ciudad” llamada PLENITUD. Y conscientemente aceptó su VOCACIÓN.

Durante su niñez, CARRO, embriagado por la alegría y el entusiasmo, soñó que su vida toda sería una AUTOPISTA por la cual podría avanzar tranquila y placenteramente, sin tropiezos ni frenazos, teniendo como compañía el esplendor de un día interminable, la belleza del paisaje encantador y la estimulante música arrancada caprichosamente a su modero pasacintas. Así, soñando, soñando, pensó seriamente que la vida era sólo una sonrisa…

Pero CARRO, a medida que vivía fue descubriendo que la existencia era una CONGESTIONADA CARRETERA por la cual igualmente transitaban carro de todos los modelos, tamaños y colores… a velocidades muy distintas. Entonces empezó a comprender que vivir es avanzar, luchar, correr, y no solo sonreír. Sí, avanzar a pesar de todo, para llegar a la otra ciudad en compañía de muchos otros carros. Ahí reafirmó su VOCACIÓN.

Un día, en vez de la música elegida y dopadora del pasacintas, encendió la radio y en todas las emisoras escuchó noticias relacionadas con el tránsito de la ciudad: choques frecuentes entre carros, que entorpecían el avanzar; carros asesinos; carros parqueados; carros salidos de la vía; carros estrellados, muertos, por exceso de velocidad; carros detenidos por haber irrespetado las normas de tránsito; carros sin placas, sin identidad; carros parados por falta de combustible; carros grandes que quitaban la vía o se la cerraban a los más pequeños; carros por la izquierda, por la derecha; carros por el centro…

Leer más “El hombre-carro…”

Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo de polo a polo,
agradezco a los dioses que sean,
por mi alma inconquistable.

En la crisis de las circunstancias
nunca me he estremecido o lamentado en voz alta.
Bajo las palizas del asar
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
aún así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley

 

 

Carta a un amigo, por William Shakespeare

old-letters-436503_1920

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas…comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vació.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado.

Aprenderás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitaras perdonarlas… Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma… Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida.

Aprenderás que la nuevas amistades continuan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa que es lo que tienes en la vida, sino a quien tienes en la vida, y que los buenos amigos son la familia que uno elige.

Leer más “Carta a un amigo, por William Shakespeare”