Detalles

Llega un punto en que ves la vida con otra perspectiva, lo que hace algún tiempo te parecía importante, pasa a segundo plano. Entonces empiezas a disfrutar de los momentos, de las personas, los que están, los abrazos, las palabras, la atención y el estar. Aprecias que las lejanías se hagan cortas, la conexión con el otro, que te escuchen más que te oigan. Apuestas por las experiencias y por crear nuevos recuerdos. Empiezas a agradecer los pequeños detalles, al final son esos los que te hacen vivir, pero sobre todo, los que te hacen sentir.

La mente: nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo

Hace unos días tras publicar una entrada me preguntaron que hacía para manejar la ansiedad, como me dicen, en estos días de encierro la mente nos suele jugar malas pasadas y empiezan las crisis. Para empezar, no soy especialista en el tema, pero lo he vivido, sé lo que se siente, eventos me han desencadenado estas crisis. Lo más importante es que si piensas que es algo que se te puede salir de las manos o simplemente no entiendes qué te sucede, debes buscar ayuda profesional para poder controlarla. Cuando pasé por la primera crisis, tenía 19 años, estaba cursando una carrera que detestaba y quería abandonarla, mis padres por supuesto no lo aceptaban y me exigían demasiado, justo en este período muere mi padre, y allí empezó. Viví el duelo, busque una carrera que sí me gustaba y todo mejoró. Años después, tuve algunos episodios muy ligeros, los cuales con ayuda profesional fueron desapareciendo.

Me preguntaron que sentía cuando me iba a dar una crisis, yo logré empezar a identificar las señales cuando estaban por iniciar los episodios. En mi caso en particular sentía que me faltaba el aire, algo de opresión en el pecho, llegue a sentir que se me adormecían las manos. ¿Qué hacía? Si algo he aprendido, es que nuestra mente puede ser nuestra mejor arma o nuestro peor enemigo. Nosotros tenemos hasta cierto punto el poder de controlar cuando los síntomas van iniciando,  esto es algo que me enseño la psicóloga, creo que es de lo más importante, para no dar pie a crisis severas. Como saben soy mucho de música, así que me ponía mis audífonos y escuchaba mi música favorita, tomaba mucha agua fría y lo más importante, dejar de pensar en lo que me estaba causando la crisis. Esto último, suena particularmente difícil, pero de nuevo, repito, con ayuda lo logras, hay situaciones que van más allá de nuestro poder, de las que a veces sentimos culpa y solo necesitas de ayuda para comprender que no tienes que sentir esos sentimientos negativos. Al pasar por diferentes etapas de crisis, sabes que las más severas se pueden sentir como si la vida se te fuera, no quieres llegar allí, por ende empiezas a poner un alto temprano. También he escuchado de muchos que buscan medios de entretenimiento para estos momentos, incluso yo, cuando iniciaron empecé a escribir, en tiempos difíciles y con un buen impulso inició este Blog. Puedes pintar, tomar fotos, incluso charlar con alguien de tu agrado o cualquier otra actividad que te ayude en estos momentos.

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La crisis según Albert Einstein

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Continuar leyendo “La crisis según Albert Einstein”

Un día bien, un día mal

Tengo días pensando sobre que escribir, me siento frente al computador y salen ideas, pero ninguna la logro concretar. No quiero atiborrar con artículos relacionados al coronavirus y todas las consecuencias que sabemos que ya ha traído, pues suficiente tenemos con las noticias y las redes sociales, pero la verdad es que se me hace algo difícil, es la realidad que estamos viviendo.

En un principio, no sé si es por ser personal sanitario que me hacía ver todo con calma a pesar del caos que estaba iniciando, trataba de tranquilizar a mi familia, decía: “no nos va a pegar tan duro”, pero con el transcurrir de los días de repente se siente como que perdemos el control, cuando empiezas a ver como se acerca poco a poco este enemigo invisible. Primero, es el conocido de un amigo, luego, es el compañero de trabajo, después, es la madre de una de tus mejores amigas, unos días después, es tu mejor amiga. Te enteras un día que esa persona esta en casa estable y a las horas en cuidados intensivos, eso te hace entrar en incertidumbre, con esta ruleta rusa no tienes la certeza de que va a pasar con cada uno de ellos, no sabes si los volverás a ver, entonces empiezas a cuestionar, te empiezas a preguntar si este enemigo tocará a la puerta de alguno de tus familiares o la tuya propia, quien más de tus seres queridos será golpeado. Lo peor, es el saber que si pasa, no podrás estar a su lado.

Al final te das cuenta que has sufrido por cosas sin sentido, que tal vez esas situaciones del pasado no fueron tan graves. Tu perspectiva hacia algunas cosas cambia, te vienen a la mente nombres que hace tiempo no recordabas, te preguntas cómo estarán, quizá son esos nombres las personas que nos importan. Te reconectas con viejas amistades, lamentas no haber compartido mucho tiempo con ellas, pero también haces algunas nuevas en el tiempo de ocio. Extrañas a otras y ya no piensas en ocultarlo. Empiezas a ponerte en paz y a reconciliarte con el pasado. Valoras lo que tienes, al ver lo que otros están perdiendo. Al final, todo esto nos hace a algunos estar un día bien, un día mal. Toca sacar fuerzas para hacer todo más llevadero, tenemos que cuidarnos, cuidar de los nuestros y tratar de mantener el ánimo.

En el cuarto domingo de confinamiento

Hoy fue un día particular, ha sido el primer día de cuarentena total, absolutamente nadie podía salir, a comparación del resto de la semana donde se aplica cuarentena un poco más “flexible”. Ha sido muy fuerte ver las imágenes en las noticias de las calles solitarias, un domingo… Si hay algo que caracteriza Panamá es el bullicio en cada esquina, en los barrios populares el grito del vecino, en las calles un conductor discutiendo con un taxista. Pero hoy fue completamente diferente, incluso es como si los animales supieran lo que sucede, ni ellos se observan en las fotos de la ciudad, ni un gato, ni un perro, ni un pájaro.

Por otro lado, mi madre hoy nos ha llamado a todos a la sala, el motivo, rezar un rosario. Lo increíble de todo ha sido que a pesar de nuestras diferentes personalidades y particular forma de creencia de cada uno, todos han buscado sin peros o excusas un espacio para sentarse y han acatado la petición de mamá. Cada uno en silencio, escuchando atentamente las oraciones, haciendo las pertinentes repeticiones, al finalizar ha sido extraño, el silencio continuaba, nadie se ha levantado, uno que otro rostro demuestran preocupación. Mamá rompe el silencio, con un tema totalmente ajeno a la situación y hemos charlado unos minutos, la tensión se fue desvaneciendo, hasta que todo se normalizó.

¿Qué me queda del día de hoy? Que vivimos de forma casi automática, nos tienen que pegar golpes como este para tocar fondo y apreciar lo que nos rodea.

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Marzo

Definitivamente un mes para recordar, nos enseñó que por más seguros que nos lleguemos a sentir existen enemigos silenciosos que pueden cambiar todo en un segundo, nos mostró lo vulnerables que podemos ser y que, las distancias se pueden hacer cortas y las fronteras pueden desaparecer para compartir un mismo sentir. Hemos tenido que alejarnos de nuestras rutinas para crear nuevas, decir un hasta luego a seres queridos, algunos están pasando más tiempo con sus familias, más tiempo del que llegaron a compartir antes, mientras que otros están aprendiendo a  conocerse y compartir con su soledad.

A nivel personal, en un inicio fue un mes de crecimiento profesional, algo que me ha servido en este tiempo de confinamiento para mantenerme ocupada, creo que esto es lo más importante en estos momentos, en mi caso las pausas pueden despertar ansiedad, más ahora que me enviaron a casa, el mantenerme en mi puesto de trabajo había hecho que no me afectará tanto la situación actual, pero los riesgos que me rodean son mayores y pueden ser muy negativos. Pero siempre es importante hacer lo que se pueda, el lugar donde se esta es lo de menos.

El pasado intento abrir viejas heridas que pensé ya estaban cerradas, creo que solo tendré que aceptar y aprender a vivir con la cicatriz. Comprobé que es cierto aquello que dicen que, perdonar también es decir adiós. Eso sí, que bien se siente decir ese adiós y decirlo con paz, sin rencores tras el adiós, sin ese sentimiento de que algo esta incompleto y deseando lo mejor con sinceridad más que por compromiso.  

Empezamos un mes crucial, esperemos que al final hayamos visto la luz y estemos cerca de normalizar nuestras vidas, eso sí, dando todos esos abrazos pospuestos, teniendo todas esas conversaciones pendientes cara a cara y manteniendo presente las lecciones que nos deje esta crisis. Mientras tanto, queda buscar el mejor refugio para poder llevar estos días, en mi caso, charlas con quienes me acompañan, leer, escribir y la música.

¿Cuáles han sido tus refugios en estos días?

Tu iniciativa.
Las miradas a distancia.
Los silencios que hablan.
Tus abrazos.
Las llamadas de madrugada.
Que me sostengas de la mano.
Las sonrisas de complicidad.
El karaoke en el auto.
Los secretos que guardamos.
Que aparezcas de sorpresa.
El “te acompaño hasta que termines”.
Las copas de vino.
Los debates nocturnos.
Tu mirada que irrumpe mi concentración.
Tú…

En tiempo de crisis

El mundo siempre esta en crisis, estas casi siempre han afectado solo una región o país, lo que hace que el resto del mundo se vuelca en compasión hacia ese país afectado, esta vez es diferente, esta vez la crisis es de todos, la compasión es de todos, la crisis es compartida.

Lo peor de las crisis es que pueden sacar nuestra peor cara, durante los primeros días pudimos ver imágenes que transmitían pánico, egoísmo y todos esos malos sentimientos que nos hacen olvidar la empatía y raciocinio. Afortunadamente, ya poco a poco se han ido calmando las aguas y estamos empezando a solidarizarnos. Sí, por supuesto que es difícil estar confinado a casa, es dura la distancia de nuestros seres queridos, es duro no poder recorrer las calles que solemos recorrer, los paseos de fin de semana, las reuniones con amigos y mil cosas más, pero pensemos que si lo hacemos, más rápido podemos salir de esta y volver a nuestra vida regular.

Afortunadamente, en días como estos, la tecnología que muchas veces nos hace mal, en esta ocasión es nuestra mejor aliada, nos hace llevaderos los días, es un medio para hacer nuestra estancia en casa amena. Se imaginan una cuarentena hace unos años atrás, sin redes sociales, sin Netflix, sin Spotify. También con esto no digo que debamos pasar las 24 horas pegados a una pantalla, hay muchas otras actividades que podemos hacer, así como compartir con los nuestros. 

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En estos días…

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
Sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías, sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
y nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Y Tú puedes aportar un verso.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puedes ser libre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio del alma.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
No traiciones tus creencias, porque no podemos remar en contra de nosotros mismos:
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros «Poetas Muertos»,
te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «Poetas Vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Walt Whitman

Febrero 2020

A pesar que los días faltantes del mes son pocos, eso nos hace mentalizarnos que el transcurrir del mes pasa rápidamente, bueno, así lo siento yo. Incluso con esa rapidez, mi febrero estuvo cargado de mucha actividad, muchos sí, aceptación, sorpresas y encuentros.

Me dediqué mucho tiempo a mí misma, era algo que necesitaba, para procesar, apartar miedos y aceptar. Me decidí a retomar mis estudios, una nueva maestría, esta era una decisión que estaba tomada pero aplazada por situaciones que a veces nos absorben nuestra energía y nuestra paz. Me fui a descubrir algunos lugares, de la mejor forma, de aquella en la que descubres cada rincón, su gente, sin medidas de tiempo y sin itinerarios. En ese tiempo a mí misma, me aleje algunos días de redes sociales, tampoco pude publicar mucho por acá, pero eso sí, de todo lo vivido, vengo con nuevas ideas e historias que compartirles.  

Logré finalmente soltar, situaciones y sobre todo a ciertas personas, a otras me toco darles un alto, dándoles la verdad para que avanzaran y me dejaran avanzar, con ello saqué un par de piedras de mi maleta, ahora me siento más liviana, encontré la paz que perdí desde hace meses, eso también me llevo a sacar el coraje para lograr tomar decisiones, para decir sí, para abrir puertas a personas.

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