La crisis según Albert Einstein

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Continuar leyendo “La crisis según Albert Einstein”

En estos días…

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
Sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías, sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
y nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Y Tú puedes aportar un verso.
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puedes ser libre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio del alma.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
No traiciones tus creencias, porque no podemos remar en contra de nosotros mismos:
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros «Poetas Muertos»,
te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «Poetas Vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Walt Whitman

Las palabras…

Las palabras son pequeñas palancas,
pero no hemos encontrado todavía su punto de apoyo.

Las apoyamos unas en otras
y el edificio cede.
Las apoyamos en el rostro del pensamiento
y las devora su máscara.
Las apoyamos en el río del amor
y se van con el río.

Y seguimos buscando su suma
en una sola palanca,
pero sin saber qué queremos levantar,
si la vida o la muerte,
si el hecho mismo de hablar
o el círculo cerrado de ser hombres.

Roberto Juarroz 

Invencible

En medio del odio, descubrí que había dentro de mí, un amor invencible. En medio de las lágrimas, descubrí que había dentro de mí, una sonrisa invencible. En medio del caos, descubrí que había dentro de mí, una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo que… En medio del invierno, había dentro de mí, un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque esto dice que no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra; dentro de mí hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta.

Albert Camus

Tú eres el resultado de ti mismo

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque tú, fundamentalmente tú, has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza o por tu salud, o por tu suerte. Enfréntate con valor y acepta que de una y otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar. No te quejes de la falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. “Empieza ahora mismo”. Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tú has sido el desordenado, el torpe, el ignorante, el vicioso, el irresponsable, tú y únicamente tú, nadie pudo haberlo hecho por ti. La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será presente. Aprende de los fuertes, de los activos, imita a los enérgicos y también a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin aliento morirán.

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Lo imposible

De todas las formas de pedirte que te quedes, a saber,
con los ojos abiertos, con un ramo fresco en la mañana,
con una frase a destiempo que te convenza de que puedes sentarte al borde de mis heridas sin miedo a hacerme daño;
es decir,
con la rodilla sobre el césped,
la súplica en el dedo,
con la noche que se termina si no respondes a mi urgencia,
con esta valentía mía que promete hacerte reina del castillo solo si te quedas,
solo si te pido que te quedes,
con esta soledad que llena de tu nombre y me dibuja cien pájaros en la espalda del color de tus ojos hierba,
de todas estas formas, amor mío,
de pedirte que te quedes conmigo
escojo el silencio
que es el único que sabe cómo pedirte
lo imposible.

Elvira Sastre