Todo empezó

Tanto en mis redes sociales, como acá, me envían preguntas sobre odontología, por lo que he decidido crear una nueva categoría dentro del Blog, para contar algunas historias e información sobre mi carrera profesional. Hoy les vengo a contar que me motivó a estudiar odontología. Les parecerá curioso, pero aunque no lo crean, mi decisión vino de una mala experiencia. De adolescente, tenía serios problemas con mis dientes, un apiñamiento severo que estaba afectando mi autoestima, así que mi madre decidió llevarme con un ortodoncista para que arreglará mis dientes. Lo primero que dijo fue que debía realizarme unas extracciones (sacar muelas) en la parte superior para poder arreglarlos. Yo estaba aterrada, nunca había pasado por una extracción, así que decidió que las haríamos una a una. Me fue bien con esas extracciones, pasaron los meses y vi grandes cambios, yo estaba feliz, estaba recuperando mi autoestima perdida. Luego de algunos meses, me dijo que tenía que realizar otras extracciones en la parte inferior para poder completar el tratamiento, como todo fue bien con las otras, decidí que me haría las inferiores a la vez.

Ese día, fui pensando que todo sería igual de fácil que las anteriores, así fue con la primera, pero cuando fue al segundo, todo se complicó. Por más que el doctor trataba de “aflojar” el diente, por alguna razón no podía, pasaron los minutos, llego una hora. Yo empecé a sentir dolor, él me ponía más y más anestesia, pero el dolor no se iba. Mi madre al verme alterada, le dijo que lo dejará hasta allí, pero el doctor me dio unos minutos y luego trato de continuar. El dolor no paraba, tratando de aplicar más fuerza para sacarlo, se le termino deslizando su mano haciendo una herida en la parte inferior de la encía, en ese momento mi madre se enojó y lo obligó a parar. Me tuvo que enviar con otro especialista al día siguiente para que se hiciera cargo.

Para no dejarlos asustados, aunque creo que ya lo hice… Al día siguiente fui con el especialista, sentía pánico, entre llorando al consultorio, él se tomo el tiempo para calmarme y me fue muy bien, en 10 minutos estaba resuelto el problema. Este Doctor que años después sería mi profesor, fue quien me encendió una primera chispa; su trato, la paciencia, la manera en que me explicó todo para que no sintiera temor, fue clave.

Continuar leyendo “Todo empezó”