Maravillosamente caótico

Últimamente he perdido el rumbo, me aleje de mucho, sobre todo de mi fe y la confianza en las personas. Si tuviera que describir este año, creo que lo mejor sería llamarlo maravillosamente caótico. Con 31 años, hice cosas que jamás pensé que haría, actué de manera liberadora y sincera, la ingenuidad me sobrepaso y resulte en ese 0.01% de probabilidades de que algo salga mal. Resultado de todo esto… Me dieron la espalda, mentiras y afrontar ese 0.01 % sola.

Nunca me ha gustado tocar temas religiosos, soy católica, o bueno, lo era, ahora mismo no sé que soy. Siempre respete todas las religiones, acepte a personas de todas las religiones, incluso cuando algunos me juzgaron por no compartir sus pensamientos. Pero este año, justamente un devoto de X religión, me hizo dudar de mis creencias, me ha hecho juzgar. Cuestiono el cómo una persona que predica, que se jacta de realizar “buenas acciones” en nombre de aquella religión, que te quiere guiar en “el camino correcto”, al final, termina mintiendo, engañando y no demuestra el mínimo interés por una de las cosas mas preciadas que puede existir, una vida. Conocí la mejor y la peor versión de aquella persona, y al final, te percatas que por más que tratas, no terminas de cerrar el capítulo, tal vez nunca pueda hacerlo y solo termino agregando más piedras a mi maleta.

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Invencible

En medio del odio, descubrí que había dentro de mí, un amor invencible. En medio de las lágrimas, descubrí que había dentro de mí, una sonrisa invencible. En medio del caos, descubrí que había dentro de mí, una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo que… En medio del invierno, había dentro de mí, un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque esto dice que no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra; dentro de mí hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta.

Albert Camus

Experta en decir adiós

Cuando de finales se trata, sin importar cuanto dolor me infrinjan siempre me quedo con los mejores momentos, pero las malas experiencias me han llevado a sacar mi parte más oscura.

Desde hace algún tiempo me hice experta en decir adiós de la peor manera. Desaparecer sin ningún indicio y decir esas palabras que crean heridas, que construyen muros. De esta manera me aseguro que mi presencia nunca jamás será requerida por esas personas.

Sé que no es excusa, pero así me convirtieron aquellas personas que me dieron dolor cuando les entregue mi todo. Aquellas de las que decidí alejarme en paz y solo regresaron para hacerme más daño.

Supongo que me canse que todos me buscarán a expensas de mis buenos sentimientos. Ellos sabían que siempre estaría cuando me buscarán, cuando no hubiesen otros brazos, otros labios. Pero si algo aprendí de esto fue que, no importa cuantas veces regresen, nunca será para quedarse.

La peor parte es que termino sufriendo, como duele decir palabras que no quieres decir, pero se que será efectivo para el adiós.

Lo que escucho no me define

Con el paso de los años se ha hecho normal encasillar ciertas características conductuales a algunos géneros musicales, y a decir verdad, casi nunca los aspectos relacionados serán positivos; si escuchas rock, eres un satánico, aunque si se hace acompañar de vestimenta negra, eres un depresivo; si lo tuyo es la música urbana, eres un delincuente; si eliges la música electrónica, te drogas; ni la balada te hará salvar, porque seguramente eres un aburrido; y así, muchas más denominaciones se han dado.  

Al tener un gusto musical diverso, he ganados amistades en los diferentes ámbitos musicales, esto es precisamente lo que me ha hecho conocer los pensamientos hacia los gustos particulares de los demás. Si bien es cierto, es posible que exista algo de similitud en la audiencia de un género, esto no quiere decir que el tipo de música defina la personalidad, conducta o escolaridad.

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Tú eres el resultado de ti mismo

Nunca culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque tú, fundamentalmente tú, has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes de tu ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad y la fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar. No te quejes por tu pobreza o por tu salud, o por tu suerte. Enfréntate con valor y acepta que de una y otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar. No te quejes de la falta de dinero, porque abunda en muchísimas partes. No te amargues con tus propios fracasos ni se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. “Empieza ahora mismo”. Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso. Si tú has sido el desordenado, el torpe, el ignorante, el vicioso, el irresponsable, tú y únicamente tú, nadie pudo haberlo hecho por ti. La causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro será presente. Aprende de los fuertes, de los activos, imita a los enérgicos y también a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin aliento morirán.

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