¿Necesidad o ansiedad?

Como personal de salud son muchas las situaciones con las que tenemos que lidiar día a día mientras brindamos nuestro servicio, sin importar a cual rama pertenezcas, pero sí hay una en común que sale a relucir al momento de las reuniones, es la necesidad de hablar del paciente. En otras entradas he comentado que soy cirujana dental en un centro de salud del estado y personalmente he podido constatar esta situación. De cada 10 pacientes, aproximadamente 7 querrán hablar largo y tendido.

Por momentos pensé que se trataba de una manera de manejar los nervios que le producía la atención que estaban por recibir, si bien es cierto mi área es una de las más difíciles, pues que me diga quién va al odontólogo saltando de felicidad, pero luego al notar que es algo general me pregunto por las necesidades más allá de los tratamientos por los que vienen los pacientes.

La necesidad de hablar puede ser el reflejo de otras situaciones que se pueden estar presentando en el entorno del paciente, ya que los temas de conversación en general van de conflictos familiares, la mala relación que pueda existir entre los miembros del hogar y la precaria situación económica por la que puedan estar pasando,  en el caso de mi país por el volumen de pacientes que atendemos especialidades como la nuestra tienen un período de tiempo establecido para la atención por persona, por lo que se nos hace difícil escuchar al paciente como es debido, pudiendo estar pasando por alto aspectos importantes de su calidad de vida. 

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Un Nuevo Capítulo

Estamos por terminar este año, y tenemos 365 nuevas páginas para comenzar a escribir el nuevo capítulo de nuestro libro. Aunque hay cosas que no podemos controlar, en gran parte nosotros podemos decidir el género de este capítulo.

Que en este nuevo capítulo abunden las risas, los abrazos apretados, el tiempo para compartir con quienes queremos. Trabajo que nos de felicidad, el poder de alcanzar las metas, proyectos y sueños pendientes. Tolerancia para aquellas cosas que no podemos cambiar, paciencia para esperar lo que toma tiempo en llegar, fuerza para avanzar sin importar los vendavales que se atraviesen en el camino.  

La música para celebrar los momentos más preciados y letras para seguir compartiendo e inspirando al otro lado de la pantalla.

¡Próspero 2019!

Las piedras en mi maleta

Desde que nací llevo una maleta a cuestas. Debo llevarla por siempre en el camino llamado vida. Ella iba vacía, pero fui recogiendo piedras. Por momentos sentí la maleta ligera, y pensé que se había roto y algunas piedras habían caído.

Esa situación que por momentos pensé superada, pero después de algún tiempo apareció como espina lastimándome sutilmente.

Aquello que quise hacer y mis inseguridades me lo impidieron. La carrera que me hubiera gustado estudiar. El abrazo que no di. Aquel gracias pendiente. El te odio que quisieras borrar. Las palabras que me guarde para mis padres, ex-pareja o a ese amigo. Ese amor que rechacé por aquel que no valió la pena. El te quiero que no salió por miedo.

Al parecer casi siempre son palabras.

Creo que todos llevamos esa maleta, algunas son más pesadas que otras. Me queda claro que algunas piedras podemos sacarlas de esa maleta… Pero de otras, nunca podré deshacerme. Supongo que solo me queda aligerar la carga cuando pueda, y hacer una maleta más fuerte, tal vez me toque remendarla más de una vez, será necesario para las piedras que me falten recoger en el camino.

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Invictus

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo de polo a polo,
agradezco a los dioses que sean,
por mi alma inconquistable.

En la crisis de las circunstancias
nunca me he estremecido o lamentado en voz alta.
Bajo las palizas del asar
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el horror de la sombra,
aún así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley