En el cuarto domingo de confinamiento

Hoy fue un día particular, ha sido el primer día de cuarentena total, absolutamente nadie podía salir, a comparación del resto de la semana donde se aplica cuarentena un poco más “flexible”. Ha sido muy fuerte ver las imágenes en las noticias de las calles solitarias, un domingo… Si hay algo que caracteriza Panamá es el bullicio en cada esquina, en los barrios populares el grito del vecino, en las calles un conductor discutiendo con un taxista. Pero hoy fue completamente diferente, incluso es como si los animales supieran lo que sucede, ni ellos se observan en las fotos de la ciudad, ni un gato, ni un perro, ni un pájaro.

Por otro lado, mi madre hoy nos ha llamado a todos a la sala, el motivo, rezar un rosario. Lo increíble de todo ha sido que a pesar de nuestras diferentes personalidades y particular forma de creencia de cada uno, todos han buscado sin peros o excusas un espacio para sentarse y han acatado la petición de mamá. Cada uno en silencio, escuchando atentamente las oraciones, haciendo las pertinentes repeticiones, al finalizar ha sido extraño, el silencio continuaba, nadie se ha levantado, uno que otro rostro demuestran preocupación. Mamá rompe el silencio, con un tema totalmente ajeno a la situación y hemos charlado unos minutos, la tensión se fue desvaneciendo, hasta que todo se normalizó.

¿Qué me queda del día de hoy? Que vivimos de forma casi automática, nos tienen que pegar golpes como este para tocar fondo y apreciar lo que nos rodea.

Mis hermanos crecimos de familia en la religión católica, alguno ha buscado otra religión, mi madre siempre dijo “No importa la religión, siempre y cuando, lleven un buen camino y respeten las creencias de los demás”, pues por mi parte no es que sea tan practicante, ¿Qué si creo? Pues sí, a mi manera, sin exteriorizarlo, mis creencias van más a hacer el bien, a llevar una buena vida, sin hacer daño, sin soltar a los vientos las buenas acciones que hago, me basta con saber que las hago y sé que hasta ahora puedo decir que he llevado “un buen camino”. ¿A qué viene esto? Es que me ha impactado ese ratico con mi madre, ver a los míos allí compartiendo y respetando a pesar de las diferencias en cuanto a creencias, en un inicio pensé que habrían protestas o negación. Tal vez es el respeto a mi madre o quizá la preocupación de lo desconocido que hace aferrarse más fuerte a la fe en estos momentos. Sea cual sea la razón, son instantes que marcan y que a pesar de la incertidumbre quedan grabados, tal vez esa incertidumbre hace que sean más fuertes esos instantes y hacen que la carga sea más llevadera.

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