Aprendiendo

No es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita.

San Agustín

Estos últimos meses he tenido la oportunidad de participar en un Programa Escolar que forma parte del sistema de salud público de mi país, el mismo esta integrado por diferentes áreas: médicos, tecnólogos médicos, enfermeras, trabajadores social, odontólogos, entre otras. Va enfocado sobre todo a escuelas que se encuentran en áreas de difícil acceso, es esto precisamente lo que lo ha hecho especial para mí, pues como odontóloga debo ir a esas escuelas junto con personal de enfermería a brindar atención a los estudiantes.

Son comunidades muy alejadas, el tiempo aproximado de llegada es de dos horas mínimo, con caminos de tierra, sin señal de móvil, algunos sin luz o sin agua, con transporte escaso. Esta última es la razón por la que acudimos, aunado a la falta de transporte, muchos viven aún más alejados de la escuela, a algunos les toma una hora o más a pie para llegar. Entre mis funciones están: dar charlas sobre técnicas de higiene oral, hacer limpiezas y entregar algunos suplementos de higiene bucal. Pero el enfoque de esta entrada no es nuestro trabajo, si no los aprendizajes que obtenemos de quiénes menos tienen.

Por supuesto, no todo es color de rosa. Muchos de aquellos niños nunca han recibido atención por parte de un odontólogo, por lo tanto, al momento de empezar a atenderlos es muy difícil por el temor que sienten, nos corresponde buscar la manera de ganarnos su confianza lo más rápido posible. A la hora de partida, luego de las actividades, no te quieren dejar ir y de hecho, tú no te quieres ir. La nobleza de aquellos pequeños te invade, son los niños más inocentes, amables y honestos con los que he tenido la oportunidad de trabajar. A pesar de sus carestías que son infinitas, siempre tienen una sonrisa para aquel que llega de afuera, siempre dispuestos a ayudarte a cargar los implementos que llevas, a hacer del espacio que te brindan lo más cómodo posible para facilitarte el trabajo y a regalarte un poquito de lo que la naturaleza les da para que tú lleves a tu hogar.

Esta ha sido de esas experiencias que marcan, me ha sido realmente difícil cada vez que regreso de alguna de esas comunidades, la impotencia de querer ayudar y saber que no puedes hacer mucho por ellos, aunque como me dijo alguien, quizás veo sus necesidades en base a lo que yo tengo, pero ellos no necesitan más para ser feliz. Tal vez, el vivir alejados de la ciudad, rodeados de tan hermosos paisajes naturales, los niños jugando entre ellos, sin saber que son videojuegos o tan siquiera un celular, los ha hecho crecer de manera noble e inocente. Tal vez, yo estoy equivocada y ellos viven la felicidad real.

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Autor: Lis

Compartiendo historias y retratando instantes...

8 comentarios en “Aprendiendo”

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