Mi historia en el gimnasio

No soy adicta al gym, voy unas dos veces a la semana y hago algo de ejercicio en mi casa cuando no puedo ir. Hace unos días, mientras estaba en una de las máquinas, otra chica se acerca a utilizar la máquina a mi lado, empezamos a hablar un poco y luego de intercambiar unas cuantas palabras me pregunta: “¿y tú que haces aquí? no necesitas esto, estas muy delgada”… Sí, soy muy delgada, siempre lo he sido, mido 1.65 m y peso 108 lbs, eso quiere decir que estoy bajo peso. Soy de esas personas que muchos llaman “afortunada” por poder comer lo que sea y no subir de peso, pero ahora les cuento un poquito de mi realidad.

El ejercicio no es exclusivo para quienes quieren rebajar, para mantener un buen estado de salud debemos hacer actividad física. A los delgados también se nos elevan los niveles de glicemia (azúcar en sangre), colesterol, triglicéridos, etc. Como me paso a mí, durante meses mis niveles de triglicéridos y colesterol estuvieron por la nubes, tenía tan solo 20 años, ciertamente me gusta comer y a cada momento, lo que no ayudaba, pero mi problema radicaba en la tiroides. Justamente es la causa por la que también soy delgada y por la que se me es casi imposible subir de peso.

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Cuando ingrese a la universidad fue el peor momento, tenía que lidiar con las bromas de mis amigos “te va a llevar el viento”, “te vas a quebrar”, “dichosa tú que puedes comer lo que sea”. La gran mayoría tiene la errónea percepción que al estar delgado tienes la figura perfecta. Pues no, siempre mi tendencia ha sido a skinny fat, es decir delgada pero con flacidez. Los delgados sufrimos de flacidez, tenemos celulitis, estrías, grasa acumulada y muchas otras cosas. Me sentía mal con mi cuerpo, los comentarios que no ayudaban, entraba a una discoteca y me paraban para pedir identificación. Hay quienes te rechazan por ser muy delgado, a veces te insinúan que tienes alguna enfermedad o te creen débil e incapaz de hacer más de cuatro cosas. Al contrario de lo que todos piensan, no toda la ropa te queda bien, siendo mujer parecerás un niño con una que otra prenda y en el peor de los escenarios, te comparan con una tabla de surf. En mi caso, ni hablar de los pacientes… “¡¡¡¿Usted me va a sacar la muela?!!!”

Cuando descubrieron mi problema de la tiroides, la primera recomendación que me hizo mi médico fue hacer ejercicio y tratar de subir algunas libras, aunque me advirtió que sería muy difícil, en aquel tiempo llegue a estar por debajo de las 100 lbs. El doctor no se equivocaba, subir de peso para una persona como yo, es igual o más difícil de lo que lo es para una persona intentar rebajar. Me tuve que atender con una nutricionista que me prescribió dieta y suplementos de proteína para conseguir unas libras extra, con todo ese trabajo desde ese entonces, he logrado oscilar entre las 108 y 110 lbs.

Con los años aprendí a aceptarme y a querer mi cuerpo, porque es lo que realmente importa… Siempre y cuando estemos saludables. Sigo estando bajo peso, pero al menos ir al gimnasio me ayuda a estar tonificada y así me siento mejor conmigo misma, sé que estoy controlada y saludable. Me siguen haciendo bromas, pero ya no me afectan, las tomo con humor; me siguen pidiendo identificación alguna que otra vez, pero venga, dichosa yo, que los casi treinta no se noten. Si decidimos hacer algo para sentirnos mejor, debemos hacerlo libremente, porque queremos y no por presión, no deberíamos tener que lidiar con los cuestionamientos de los demás. Nunca sabrás porque realmente una persona hace algo, en este caso ir a un gimnasio… No juzguemos, no cuestionemos, no nos burlemos. Seamos libres y dejemos ser libres a los demás.


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Autor: Lis

Compartiendo historias y retratando instantes...

23 comentarios en “Mi historia en el gimnasio”

  1. Tengo una amiga, que al igual que tu su peso en bajo, parece etérea, a parte de lo bien que te has explicado entiendo lo que sientes. Y dicho esto; el problema lo tienen los demás. Siempre me ha llamado la atención la manía que tenemos de meternos con los demás. Si estas delgada o baja de peso, como ha sido mi caso hasta que llegó la menopausias, te recriminan que no comes por no engordar. Si tienes más de dos hijos te preguntan si eres de Opus (una “asociación” religiosa) que entre otras ideas debes tener los hijos que Dios te quiera dar, y como sabemos Dios es muy generoso. Resumiendo, que de tu vida y tu aspecto debes ocuparte tu, a los demás “que les den”. Con los años aprenderás que los complejos sólo sirven para amargarte la vida. Me alegro que te cuides, la salud si que importa. Espero que sigas encontrándote bien por dentro y por fuera. Buen día 😉

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    1. Así es. Supongo que la inmadurez de la edad me hacía vulnerable. Afortunadamente, es tema superado, no se le puede estar explicando todo el rollo a los demás y, pues, si no le gusto a los demás que miren a otro lado jeje. Buen día Mar, gracias por la visita 😊

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  2. Vamos, que parece que las mujeres hacemos ejercicio/entrenamos/vamos al gimnasio para adelgazar y adelgazar y ocupar poco espacio en este mundo. Me ha gustado mucho el post, llegué buscando cosas similares a la que acabo de escribir. Un abrazo

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