Gardenia y el hermano encontrado

Como todos los inicios de año, un grupo de amigos del colegio nos reunimos aprovechando las vacaciones de temporada de aquellos que viven fuera del país. Sin duda alguna, con quien más disfruto es con Gardenia… Casi hermanas, inseparables y cómplices durante la adolescencia. Seguimos teniendo una buena amistad, pero con menos adjetivos a causa de la distancia.

Siempre somos las últimas en dar por terminada la reunión, y esta vez no fue la excepción. Como siempre, salieron a relucir aquellos recuerdos de nuestros primeros amores. Durante los dos últimos años del colegio hice una bonita amistad con una chica de un año más bajo que nosotras, lo que resulto que se unieran sus amigos y mis amigos. Desde un inicio, Gardenia trato de hacer de mi celestina con uno de los chicos del grupo añadido, ciertamente “él” siempre mostró un gran interés en mí, pero no lograba que mis mariposas hicieran el más mínimo movimiento de despegue. Mientras más se acercaba a mí, yo colocaba más ladrillos al muro que trataba de construir entre los dos, y Gardenia siempre a su favor, haciendo hasta lo imposible para que yo me entusiasmara. Nunca entendí el interés que ella tenía en que yo aceptara a “él”, quien para mi desdicha, siempre aparecía en las reuniones en mi búsqueda. De seguro me dedique a despotricar en su contra incontables veces frente a Gardenia, por lo insoportable e insistente que podía llegar a ser. Mientras tanto Gardenia siempre respondía “Pobre, deberías darle una oportunidad”.

Durante los últimos minutos de la reunión, Gardenia saca a relucir a”él”, preguntando si lo recordaba, a lo que respondo con la misma aversión que me causaba en aquella época, y remato con “nunca entendí porque siempre fuiste tan intensa tratando de ligarnos”. A lo que me responde “es mi hermano y quería que fueras mi cuñada”. En mi defensa, para nuestro conocimiento ella era hija única. Resulta que en aquel entonces había dado con el paradero de su padre, descubriendo que tenía un hermanastro y compartían el mismo colegio, y ella nunca se atrevió a confesarnos aquello. Horror, de pensar que en más de una ocasión insinué que tal vez era ella la que estaba interesada en “él”. Supongo que la madurez que nos confiere los casi 30 nos hizo amortiguar la situación con algo de risas y chistes malévolos. Pero la verdad es que dentro de mí, no sé si sentí más vergüenza por lo que justo acababa de decir, o de recordar mis infinitas quejas y críticas de ese entonces.  Al final, termine compartiendo su felicidad, pues desde que nos conocimos siendo niñas, ella siempre deseó tener un hermano y conocer a su padre, ahora que todo estaba aclarado sentía que había completado esa parte de su vida.

Lo siento “él”, espero que hayas encontrado una chica tolerante a tu nivel de intensidad. Y a ti Gardenia, te prefiero como hermana más que como cuñada.

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Autor: Lis

Compartiendo historias y retratando instantes...

2 comentarios en “Gardenia y el hermano encontrado”

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