La vida después

Hace ya un año de mi cirugía, para quienes son nuevos en mi blog les comento que fue una cirugía de apendicitis, como muchos sabrán esta es considerada una “cirugía menor”, lo que a mi opinión particular, es falso, no creo que exista tal cosa como cirugía menor, pues todas conllevan un riesgo. Algunos días atrás un amigo me pregunto cómo me sentía después de la cirugía, en ese momento mi respuesta se centró en lo físico. En general mi respuesta fue que me sentía bastante bien y que en alguno que otro momento cuando hacía mucho esfuerzo físico tenía una leve molestia. A algunos esto les parece raro por aquello de la “cirugía menor”, en la mayoría de los casos a los dos meses los que son operados de esto ya se encuentran bastante bien, pero recordemos que todos los cuerpos no son iguales y en mi caso, presente otras complicaciones que no la hicieron tan “menor”. Ahora bien, pensando en la pregunta de mi amigo, si lo pienso mejor, puedo decir que luego de la cirugía estoy bien, pero de una manera que va más allá de lo físico, pasar por esa experiencia me cambió.

Como mencione antes, mi cirugía no fue tan sencilla y la verdad sentí mucho temor, en los días que estuve internada en el hospital, vi como otras personas perdían sus seres queridos, algunos de ellos muy jóvenes, personas que no tuvieron la oportunidad de vivir mucho. Por mi carrera he estado bastante familiarizada con la muerte en pacientes, creo que cuando lo haces como trabajo te acostumbras de cierta manera a lidiar con ello, pero esta vez fue diferente porque fui testigo del sufrimiento de su mismo lado, sentí el temor que experimentan, esto definitivamente cambio mi perspectiva de vida. Me hizo percatarme que tenía que vivir más, me di cuenta que no estaba viviendo mi vida plenamente, más que vivir para mí, vivía para complacer a los demás y ser el modelo perfecto pero mi familia, finalmente entiendo que puedo ser ese modelo que los enorgullece viviendo a mi manera.

Cuando pasas por situaciones de temor y que te acercan a la muerte, empiezas a valorar a quienes tienes a tu alrededor, porque en ese momento te rodearan quienes realmente le importas. Luego de esto, decidí hacer las cosas que realmente me gustan, he hecho aquellas que por temor no hacía, porque no tienes que tirarte de un paracaídas o correr un auto a 200 km/h para estar en peligro.

Un consejo que podría dar es que vivan la vida al máximo, aprovechen cada segundo y disfruten de los más pequeños detalles. Vivan el amor sin miedo y si fracasaste en un intento, pues vívelo de nuevo porque tienes intentos infinitos hasta encontrar el indicado. Comparte y valora el tiempo con aquellas personas que quieres, ríe con ellas, abrázalas e incluso llora con ellas, pues si alguno llega a faltar, esos son los recuerdos que quedarán. Práctica el deporte que siempre has querido, viaja, canta, baila. No esperes pasar por una situación que te haga cambiar, no todos corren con la suerte de salir de ella. Comienza a vivir desde hoy, vive, porque de eso se trata este viaje llamado vida.

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