De esas historias…

En uno de mis andares cotidianos, estaba con una amiga y entramos a una cafetería para almorzar, el lugar estaba abarrotado y mientras buscaba con la mirada donde sentarnos, una pareja de ancianitos (como ellos mismos se denominaban) muy amablemente nos invitaron a su mesa. De inmediato la química hizo su efecto y comenzamos a hablar; yo no tuve oportunidad de crecer junto a mis abuelos, pero supongo que ellos son el ideal de lo que unos abuelitos deben ser. La platica estuvo realmente interesante, parecían no quedarse sin tema en ningún momento. Pero lo que nos cautivo fue la historia de amor que nos compartieron.

Ambos tenían 78 años, se conocieron en la Universidad cuando compartieron materias, al terminar sus respectivas carreras, tomaron rumbos diferentes pero siempre se mantuvieron en contacto, hasta que finalmente por “coincidencia o destino” terminaron viviendo uno frente al edificio del otro y allí comenzó el amor. Por supuesto comenzaron una relación…Relación que al momento de conocerlos tenía 52 años. Pero lo curioso de esta historia es que nunca se casaron y nunca han vivido juntos, continúan viviendo en los mismos edificios de cuando se reencontraron. Nunca tuvieron otras relaciones, juraron haberse sido fieles en esos 52 años y ninguno duda del otro. Decidieron que tendrían hijos, pero lastimosamente no pudieron, a pesar que fue un golpe duro, aún así se mantuvieron juntos y decidieron continuar su relación. Durante todo ese tiempo, cada día compartían en la casa del otro, hacían las cosas que hace una pareja de esposos normalmente, con la única diferencia que al llegar la noche cada uno regresaba a su casa.

Compartían sonrisas picaras, acariciaban sus manos y miradas que reflejaban felicidad, mientras me contaban su historia, lo que no dejaba ninguna duda de que realmente se amaban. Todos esos años profesándose amor y fidelidad, sólo que de una forma diferente, decidida así por ambos. A mi amiga le pareció que la historia era… digamos que “prestada”, pero no se atrevió a cuestionar. Creo que nunca podre confirmar si realmente era su historia, pero definitivamente es una historia que inspira, que te hace creer en el amor y más aún respaldada por la alegría y aquel cariño que reflejaban entre ellos.

A lo mejor muchos tenemos el concepto de amor errado, tal vez aunque amemos de forma diferente no quiere decir que no amemos con todas nuestra fuerzas. Creo que cada quien debe vivir el amor a su manera, sin temor a que dirán los demás, lo importante es que seas feliz con quien decidas compartir tu vida.

Autor: Lis

Con arena en los pies, la cámara en mis manos y la música en mis venas. Compartiendo experiencias...

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